La princesa Isabella de Dinamarca inició su formación militar en Slagelse y marcó un antecedente en la familia real danesa. Con 19 años, la hija mayor del rey Federico X y la reina María se incorporó al Regimiento de Húsares de la Guardia, en una etapa en la que el país modificó de manera profunda su sistema de defensa
Una reforma que cambia las reglas
La nueva normativa elimina la exención femenina y establece igualdad total entre mujeres y varones para el servicio militar obligatorio. Además, el gobierno extendió la instrucción de cuatro a once meses: cinco de entrenamiento básico y seis de servicio operativo
El cambio fue impulsado por la primera ministra Mette Frederiksen con el objetivo de equiparar derechos y responsabilidades. La medida también apunta a reforzar la capacidad de respuesta nacional en un escenario internacional más tenso, con foco en la seguridad europea, la OTAN y las discusiones sobre el Atlántico Norte y Groenlandia
El plan oficial prevé que el número de reclutas pase de 5.000 a 7.500 hacia 2033. Con esta decisión, Dinamarca se alinea con países como Noruega y Suecia, que ya aplicaron políticas similares
Sin privilegios dentro del cuartel
Isabella integra una camada de 1.600 jóvenes que comenzaron la formación este mes. Pese a su condición real, no tendrá beneficios especiales dentro del regimiento: realizará los mismos ejercicios de resistencia, maniobras de campo y guardias de honor que el resto de los reclutas
La princesa renunció al sueldo estatal de 9.000 coronas mensuales y también a la asignación diaria para alimentos que reciben los soldados novatos. Su sostén económico proviene exclusivamente del presupuesto de la Casa Real administrado por sus padres
Un paso institucional
Especialistas en la monarquía danesa interpretaron su ingreso como un gesto institucional más que como el inicio de una carrera militar prolongada. En ese sentido, señalaron que, de aspirar a una trayectoria como oficial de mando, probablemente habría elegido la marina o la fuerza aérea
Su paso por el cuartel sigue el recorrido de su hermano mayor, el príncipe Christian, que también completó un periodo de instrucción. La llegada de Isabella a Slagelse generó amplia atención pública: apareció con ropa informal, sonriente y ante las cámaras, en el comienzo de una etapa que la ubica dentro de una transformación inédita para la defensa danesa