REYKJAVIK, Islandia — Los islandeses irán a las urnas para decidir si reanudan las negociaciones con la Unión Europea, una votación que ha cobrado fuerza en medio de la inquietud por la política exterior de Estados Unidos y el temor a un escenario internacional más inestable

La sombra de Groenlandia

El impulso para adelantar la consulta se aceleró después de los comentarios de Donald Trump sobre Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca y socio histórico de Washington. En Islandia, esas declaraciones alimentaron el debate sobre si el país debe seguir solo o reforzar su anclaje europeo

Quienes apoyan el acercamiento a Bruselas sostienen que la pertenencia al bloque podría ofrecer una mayor protección frente a la volatilidad global, además de beneficios económicos como una moneda más estable, menores tasas de interés y menos inflación

Soberanía en disputa

La discusión divide a la sociedad islandesa en torno a la soberanía. Los críticos de la adhesión afirman que el país, independiente desde 1944, ya disfruta de las ventajas de la integración europea sin asumir sus costos

Para los partidarios del ingreso, en cambio, quedarse fuera puede volver a Islandia más vulnerable. El gobierno sostiene que otros países pequeños dentro de la Unión no han perdido autonomía y que, por el contrario, han ganado fortaleza política

Islandia ya forma parte de la OTAN, participa del mercado único europeo a través del Espacio Económico Europeo y integra el espacio Schengen de libre circulación

La pesca, la línea roja

El principal obstáculo sigue siendo la pesca, un sector central para la identidad y la economía del país. Islandia ha defendido durante décadas el control de sus aguas, incluso en los enfrentamientos conocidos como las Guerras del Bacalao con Reino Unido en los años 70

Los opositores a la adhesión temen que entrar en la política pesquera común de la Unión abra la puerta a flotas extranjeras en aguas islandesas. El gobierno, en cambio, asegura que cualquier acuerdo deberá preservar el control total sobre los recursos marítimos del país

Desde la industria pesquera admiten que aceptar la membresía solo sería viable si hubiera una exención permanente, aunque reconocen que una garantía de ese tipo sería inédita. Otros dudan de que una protección así pudiera mantenerse en el tiempo, sobre todo para especies migratorias como el arenque, el capelán y la caballa

Un proceso largo si gana el sí

La papeleta plantea una pregunta simple: si Islandia debe reanudar las negociaciones de adhesión con la Unión Europea. Un rechazo dejaría el asunto cerrado. Un voto favorable abriría un proceso que podría durar años

La Comisión Europea evaluaría 35 áreas de cumplimiento, desde el sistema financiero hasta la pesca, el transporte, la agricultura y las libertades civiles y religiosas. Cualquier acuerdo necesitaría además el aval de todos los países miembros y, finalmente, un nuevo referendo en Islandia

Esta no es la primera vez que el país se acerca a la idea de ingresar en el bloque. Islandia solicitó formalmente la adhesión tras la crisis financiera de 2008, las conversaciones se suspendieron en 2013 y se cerraron por completo en 2015

Ahora, con el Atlántico Norte bajo mayor tensión y el debate sobre la seguridad regional en aumento, la votación definirá si Islandia vuelve a mirar hacia Europa o mantiene su apuesta por la independencia plena