Jiang Xueqin, un comentarista político chino-canadiense al que algunos presentan como el “Nostradamus chino”, volvió a instalarse en el centro de la conversación digital por una serie de predicciones sobre el tablero internacional

Su nombre ganó notoriedad después de haber anticipado el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2024. A partir de allí, sostuvo que ese escenario podría acelerar un conflicto de gran escala entre Estados Unidos e Irán, con efectos duraderos sobre el orden mundial

Una guerra de desgaste en Oriente Medio

Según su lectura, basada en teoría de juegos y patrones históricos, la ofensiva estadounidense en el Golfo Pérsico sería una apuesta de alto riesgo. Jiang describe el conflicto en Oriente Medio como una guerra de desgaste en la que Washington enfrenta desventajas tácticas importantes

En sus argumentos, compara la situación con la expedición ateniense a Sicilia del siglo V a. C., una campaña que terminó en desastre para la potencia invasora. También afirma que la geografía de los montes Zagros y la acción de guerrillas iraníes dificultan cualquier avance militar decisivo

Bajo esa lógica, concluye que una derrota de Estados Unidos sería inevitable y que eso podría golpear la confianza global en el dólar como moneda de reserva

El riesgo sobre la seguridad alimentaria

Jiang también amplió su diagnóstico hacia el terreno alimentario. En una intervención en el podcast The Diary of a CEO, advirtió que un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula una parte clave del suministro mundial de fertilizantes, pondría en peligro la subsistencia de hasta seis mil millones de personas

En otras intervenciones, sugirió que detrás de esta estrategia habría un cálculo de la administración Trump para empujar una dependencia global de los recursos energéticos de Estados Unidos y Rusia, dejando a Europa, Japón y Australia en una posición subordinada

Críticas y controversias

Su figura, sin embargo, genera fuertes cuestionamientos. En debates públicos y foros en internet, se señaló que no posee credenciales universitarias como historiador o politólogo y que su trabajo docente se desarrolló en una escuela secundaria de Pekín

Varios académicos han rechazado sus métodos y los han calificado de pseudocientíficos. También lo acusaron de difundir teorías conspirativas, entre ellas el negacionismo del Holocausto y afirmaciones sin evidencia sobre élites que controlarían la economía global

Pese a las críticas, Jiang mantiene una audiencia fiel que valora sus lecturas sobre geopolítica. Sus detractores, en cambio, advierten sobre el alcance de narrativas sin sustento documental

Desde su canal Predictive History, el analista insiste en que la fragmentación social y el miedo son hoy las principales amenazas para los imperios modernos. En esa misma línea, sostiene que la desclasificación de archivos ovni en Estados Unidos funcionaría como una distracción frente a problemas socioeconómicos de fondo

Así, Jiang Xueqin sigue siendo una figura polarizante: para algunos, un lector agudo de las señales del poder global; para otros, un difusor de interpretaciones sin rigor