Kenji Fujimori aseguró que no existe un distanciamiento con su hermana, la presidenta Keiko Fujimori, aunque reconoció que sus caminos personales tomaron rumbos distintos. Sostuvo que los proyectos de vida no pueden ser impuestos y que cada persona decide su propio destino

Lejos de la política y volcado al contenido digital

El excongresista explicó que ahora concentra su tiempo en su pódcast y en el programa Kenji sin GPS, con el que recorre distritos, mercados y restaurantes. También afirmó que su etapa en la política quedó atrás y que su actual trabajo está ligado por completo al entretenimiento

Sobre la ausencia en la ceremonia de asunción presidencial del 28 de julio, indicó que le desea lo mejor a su hermana y a las nuevas autoridades. Añadió que, como ciudadano, espera que el país mejore y que cada funcionario cumpla con su labor

Su vida personal y su vínculo familiar

Kenji señaló que hoy su círculo más cercano está integrado por su esposa, Érika Muñoz, y su suegra. Aclaró que esa referencia no supone un alejamiento de sus raíces familiares, sino una descripción de su entorno cotidiano

Además, remarcó que no piensa volver a participar en política. Según dijo, después de más de tres décadas vinculado a ese ámbito, decidió dar un paso al costado para proteger su vida privada y dedicarse a sus proyectos personales

Un pasado marcado por la política y los tribunales

En su recorrido político, uno de sus principales objetivos fue lograr la liberación de su padre, Alberto Fujimori, lo que consiguió en 2017 con el indulto concedido por Pedro Pablo Kuczynski. Esa medida fue anulada inicialmente por la justicia y luego confirmada por Dina Boluarte

En junio de 2024, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema confirmó la condena de cuatro años y medio de prisión suspendida en su contra por tráfico de influencias. El fallo ratificó la decisión adoptada en 2022 por el intento de coordinar de manera indebida apoyos legislativos para evitar la destitución de Kuczynski