Mallorca es el lugar donde Lionel Scaloni armó su vida familiar, sin perder el vínculo con la Argentina ni con Pujato, el pueblo santafesino donde mantiene sus raíces. Lejos de los focos y de la rutina de las concentraciones, el entrenador encontró en la isla un espacio de calma junto a su esposa, Elisa Montero, y sus hijos, Ian y Noah

Una casa en una zona reservada

La propiedad está en Calvià, al sudoeste de Mallorca, cerca de la playa El Toro y de Puerto Adriano. Se trata de un sector residencial elegido por quienes priorizan privacidad, cercanía al mar y un entorno más tranquilo que el de Palma

La vivienda no responde a la idea de una mansión ostentosa. Tiene una estética mediterránea, se distribuye en dos plantas y está pensada para aprovechar sobre todo los espacios exteriores

Piscina, galería y vida al aire libre

Uno de los sectores más destacados es la pileta rectangular de gran tamaño, rodeada por un solárium y pisos claros. A pocos metros aparece una galería techada, equipada como comedor exterior, ideal para disfrutar del clima de la isla durante gran parte del año

El estilo de la casa acompaña el reservado del técnico, que evita los gestos exuberantes y mantiene una imagen sobria. Esa misma impronta también se refleja en la manera en que construyó su vida fuera de la cancha

Un vínculo que nació antes de la selección

La historia de Scaloni con Mallorca comenzó mucho antes de su etapa como entrenador. En 2009, cuando jugaba para un club de la isla, conoció a Elisa Montero en un restaurante. Después, la pareja vivió en Roma, donde nació Ian en 2012. Noah llegó en 2014, en Palma de Mallorca, y con el tiempo la familia se instaló definitivamente en la isla

Desde España, el entrenador también mantiene una ubicación práctica para su trabajo: le permite estar cerca de muchos futbolistas argentinos que compiten en Europa, aunque sus obligaciones lo llevan a viajar con frecuencia a Buenos Aires y a distintos puntos del mundo

Pujato, siempre presente

Entre viaje y viaje, Pujato sigue ocupando un lugar central. Scaloni vuelve seguido al pueblo, ubicado a unos 40 kilómetros de Rosario, para ver a su familia y recuperar escenas de su infancia

Incluso después de ganar el Mundial de Qatar 2022, pasó parte de las fiestas allí antes de regresar a Mallorca. También aprovechó su descanso en la casa de sus padres tras el Mundial 2026 en Estados Unidos

En ese ida y vuelta, la casa mallorquina funciona como un punto de equilibrio: un refugio familiar en España y, al mismo tiempo, una continuidad de una identidad que sigue unida a la Argentina