Más de un año después de instalar contenedores antivandálicos en distintos puntos de la Ciudad, el gobierno porteño inició una prueba piloto para reemplazar algunos de esos dispositivos por unidades tradicionales

El cambio comenzó en sectores de Recoleta, especialmente en puntos neurálgicos y polos gastronómicos de alta circulación. El objetivo es contar con mayor capacidad para almacenar bolsas durante el día, en el marco del cumplimiento más estricto del horario establecido para sacar los residuos, de 19 a 21

Durante 2025 se colocaron casi 7000 contenedores antivandálicos en los llamados puntos críticos. La administración porteña no precisó cuántas unidades fueron retiradas hasta el momento y explicó que se trata de una evaluación de distintas alternativas

Un sistema pensado para evitar el retiro de residuos

Los contenedores antivandálicos tienen una abertura similar a la de un buzón. Permiten introducir las bolsas, pero dificultan retirarlas. Una tapa con resorte se cierra automáticamente y hace que los residuos caigan dentro del recipiente, de modo que el contenido no queda visible para quien vuelve a abrirlo

El sistema fue diseñado para impedir el depósito de residuos voluminosos y evitar que las personas ingresaran en los contenedores para buscar materiales o alimentos

Sin embargo, desde su instalación se acumularon reclamos por bolsas que no entraban, puertas trabadas y fallas en el mecanismo. También se registraron denuncias de personas que habrían quedado atrapadas al ingresar para buscar comida

“Son complicados, porque una bolsa de consorcio un poco grande ya no entra. Y vos hacés fuerza para que entre y capaz se te revienta”, señaló Alfredo, encargado de un edificio de ocho pisos ubicado sobre la avenida Cabildo

Fabián, encargado de otro inmueble de la zona, describió problemas similares: “Se quedan trabadas y hay que esperar a que vengan a arreglarlas. La verdad es que la idea era buena, pero no funciona”

Reemplazo de tapas y costos sin precisar

Para instalar los dispositivos antivandálicos se fabricaron tapas especiales que sustituyeron las unidades existentes. La operación actual incluye la reinstalación de sistemas antiguos y, en algunos casos, la compra de nuevos contenedores

El gobierno porteño no informó cuántas unidades nuevas fueron adquiridas ni cuál fue el costo total del reemplazo. Indicó que la operación se financió con el presupuesto general y que no requirió una partida adicional

Más controles y reclamos por la higiene urbana

La modificación de los contenedores se produce mientras la Ciudad endurece las medidas para hacer cumplir el horario de disposición de residuos y crecen los reclamos por la suciedad y los olores

Entre enero de 2025 y enero de 2026, los barrios con más pedidos vinculados con higiene por cada 1000 habitantes fueron San Nicolás, con 460; Nueva Pompeya, con 425; Colegiales, con 391; Agronomía, con 331; y Parque Chas, con 305

Los avisos colocados en los contenedores recuerdan que la basura debe depositarse dentro de la franja horaria permitida. En las últimas semanas también se clausuraron comercios y se advirtió sobre posibles multas a consorcios que incumplan la normativa

Cómo cambió la responsabilidad sobre los contenedores

El traspaso de la gestión de los residuos a la Ciudad fue gradual. El contrato de recolección firmado en 2013 establecía que las empresas debían proveer, reponer y mantener los contenedores por su cuenta

En 2014, la Legislatura autorizó un anticipo financiero de $1.312.742.800 para que las empresas adjudicatarias adquirieran equipamiento y bienes de capital. Ese mismo año se acordó un mecanismo para que determinados contenedores fueran comprados por las contratistas y luego reconocidos por el gobierno porteño

En octubre de 2021, las prórrogas contractuales extendieron los servicios hasta 2028 y determinaron que la reposición de los contenedores quedara completamente a cargo de la Ciudad

Actualmente hay 33.045 contenedores porteños: 28.456 negros y grises para residuos comunes y 4589 verdes destinados exclusivamente a materiales reciclables

En marzo, además, la Secretaría de Higiene pasó a depender de la Jefatura de Gabinete, como parte de una reorganización de la gestión de limpieza