Céline Dion regresó a los escenarios tras varios años de ausencia vinculados al síndrome de la persona rígida, una enfermedad neurológica poco frecuente que provoca rigidez progresiva, espasmos musculares dolorosos y sensibilidad ante estímulos como el ruido y el contacto físico
El diagnóstico la llevó a suspender la gira Courage World Tour, prevista para Europa entre 2023 y 2024. Después de un extenso proceso de rehabilitación, la artista retomó sus presentaciones en septiembre
Como parte de su preparación física, Dion realiza sesiones de pilates de 90 minutos tres veces por semana y asiste a clases de ballet durante otros dos días. También recibió tratamientos con medicamentos, fisioterapia, terapia vocal e inmunoterapia
El sábado 12, la cantante reapareció en el Plenitude Arena de Nanterre, en las afueras de París. Allí interpretó sus principales éxitos durante dos horas y 25 minutos ante 35.000 espectadores
Una enfermedad neurológica poco frecuente
El síndrome de la persona rígida no tiene una causa completamente determinada. La principal hipótesis apunta a una reacción autoinmune que afecta células del sistema nervioso central involucradas en el control del movimiento muscular
Según el especialista en medicina interna Ramiro Heredia, la enfermedad alcanza a entre una y dos personas por cada millón de habitantes. Además, es entre dos y tres veces más frecuente en mujeres y suele aparecer principalmente entre los 20 y los 50 años
Dion comunicó públicamente su diagnóstico en 2023. En ese momento explicó que los espasmos afectaban sus actividades cotidianas, dificultaban su marcha y también comprometían el uso de sus cuerdas vocales
Las posibles causas y el diagnóstico
El neurólogo Alejandro Andersson señala que se analizan tres posibles orígenes. El más estudiado es el autoinmune, relacionado con anticuerpos Anti-GAD que pueden interferir en la producción de GABA, un neurotransmisor vinculado con la relajación muscular
Esta variante puede asociarse con enfermedades como la diabetes, la tiroiditis de Hashimoto, la anemia perniciosa y el vitiligo. Otra posibilidad es el origen paraneoplásico, provocado por una alteración inmunológica relacionada con un tumor, aunque representa entre el 1% y el 2% de los casos
También existen pacientes cuyo origen no logra identificarse; en esas situaciones, el cuadro se considera idiopático
Por la variedad de síntomas, la enfermedad puede confundirse con esclerosis múltiple, Parkinson o fibromialgia. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre y del líquido cefalorraquídeo
Rigidez, espasmos y dificultades para moverse
Los signos más habituales son la rigidez muscular progresiva y los espasmos involuntarios. Estos síntomas pueden alterar la marcha, limitar la movilidad y aumentar el riesgo de caídas o de adoptar una postura encorvada
Los espasmos pueden afectar el tronco, el tórax, el abdomen, los brazos o las piernas. Además del dolor y la incomodidad, el aumento del tono muscular puede dificultar actividades que requieren coordinación física y control de la voz
La capacidad cognitiva permanece intacta, aunque las personas afectadas pueden desarrollar fobias, ataques de pánico y depresión
Tratamientos para controlar los síntomas
Actualmente no existe una cura, pero hay tratamientos destinados a reducir la rigidez y el dolor, además de favorecer la actividad del GABA
Entre las opciones se encuentran medicamentos relajantes musculares como el diazepam y el baclofeno. En algunos casos también se aplican terapias inmunológicas, como las inmunoglobulinas intravenosas, para disminuir los anticuerpos que atacan el sistema nervioso
Estas terapias pueden producir mejoras que se prolongan hasta un año, aunque la respuesta depende de cada paciente