Villa Elisa suele asociarse con sus aguas termales, pero sus alrededores ofrecen otra forma de viajar: una ruta entre caminos de tierra, almacenes centenarios, museos y vestigios de las comunidades inmigrantes que transformaron esta región de Entre Ríos

Entre Villa Elisa, San José y Colón todavía sobreviven huellas de las familias llegadas del Piamonte italiano, el Valais suizo y la Saboya francesa. Sus costumbres aparecen en objetos y documentos, pero también en construcciones, nombres de calles, comercios y sabores locales

Las distancias son cortas y permiten detenerse sin apuro. Un vino patero en un almacén antiguo, una tabla de quesos junto al río Uruguay o un paseo por las islas de arenas blancas pueden formar parte de un itinerario en el que cada desvío cuenta una historia

San José, el comienzo de la colonia

El recorrido puede comenzar en el Museo Histórico Regional de la Colonia San José, frente a la plaza principal. Sus salas reúnen herramientas, fotografías, documentos y objetos familiares que permiten imaginar la vida de quienes intentaron empezar de nuevo en la llanura entrerriana durante el siglo XIX

La Colonia San José fue fundada el 2 de julio de 1857 por el primer contingente de colonos alpinos. Justo José de Urquiza impulsó el proyecto mediante la entrega de tierras y recursos para iniciar la producción. Con el tiempo, aquella primera colonia agrícola de Entre Ríos creció hasta convertirse en una pequeña Europa a orillas del Uruguay

En el Museo de Ciencias Naturales Guillermo Gómez Cadret, también en San José, la mirada se remonta mucho más atrás. Entre los fósiles hallados en la zona se destaca una mandíbula de Stegomastodon, un mamífero emparentado con los elefantes actuales que habitó Sudamérica durante el Cuaternario

El molino que no pudo con el viento

A pocos kilómetros se encuentra el Molino Forclaz, uno de los emblemas de la colonización regional. Juan Bautista Forclaz, inmigrante suizo, comenzó a levantarlo en 1888. La torre, de unos 12 metros, fue construida con piedra y ladrillo, y estaba equipada con aspas y mecanismos destinados a moler trigo y maíz

El proyecto reproducía una solución técnica europea, pero no tuvo en cuenta las condiciones del viento entrerriano. El molino, terminado alrededor de 1890, no logró funcionar con la fuerza y la regularidad necesarias. La familia debió recurrir a un malacate

La frustración terminó convirtiendo al edificio en una pieza histórica de gran valor. Declarado Monumento Histórico Nacional en 1985, el predio incluye la vivienda, los galpones, el molino de malacate y la torre. En ocasiones también es escenario de celebraciones con trajes de época

Almacenes que siguen vivos

En Colonia El Carmen, a unos 15 kilómetros de Villa Elisa, el Almacén Francou continúa en manos de la familia que lo abrió en 1907. Antonio Francou instaló allí un comercio de ramos generales, en un rancho ubicado sobre un cruce de caminos

El negocio conserva su función cotidiana: vende alimentos, herramientas y mercaderías, y sigue siendo un punto de encuentro para los vecinos. También recibe visitantes que llegan por empanadas, vino patero y salames elaborados en el lugar. El sótano, al que se accede junto con Olga, conserva el antiguo escondite del rancho

En Colonia Hocker, el Almacén Don Leandro ofrece una experiencia similar, con platos de inspiración alpina, pastas, licores y cocina casera

Villa Elisa y la memoria de los pioneros

Villa Elisa fue fundada en 1890 por Héctor de Elía, durante una segunda etapa de la colonización. Entre sus primeros habitantes hubo vecinos procedentes de la Colonia San José e inmigrantes piamonteses, valesanos, saboyanos y vascos

La Estancia Museo El Porvenir, antigua residencia de Elía, conserva parte de esa historia. La casona de fines del siglo XIX se encuentra en un predio de dos hectáreas y reúne muebles, ropa, herramientas, objetos de los primeros pobladores y vehículos antiguos

El conjunto está formado por cinco pabellones y mantiene un mirador de inspiración italianizante. La Municipalidad adquirió el inmueble en 1980 para transformarlo en museo; allí también descansan actualmente los restos de su fundador

El experimento social de Durandó

En Colonia Hughes, cerca de Colón, las ruinas del Falansterio de Durandó recuerdan uno de los episodios más singulares de la historia regional. Entre aproximadamente 1880 y 1916, Jean-Joseph Durandó, un inmigrante suizo, desarrolló allí una comunidad agrícola e industrial inspirada parcialmente en las ideas del francés Charles Fourier y el socialismo utópico

En su momento de mayor expansión, el emprendimiento reunió a más de un centenar de personas. Contaba con cultivos, invernaderos, herrería, carpintería, elaboración de vinos y licores, confección de ropa, escuela y una banda musical

Las propuestas cooperativistas se combinaron con prácticas espiritualistas que alimentaron la leyenda del lugar. Aunque aquel proyecto no perduró, algunos edificios todavía pueden visitarse mediante recorridos guiados con reserva previa

Piedras nacidas hace millones de años

Sobre la Ruta Provincial 130, entre San José y Colón, un desvío lleva al Reservorio de Piedras Semipreciosas de Selva Gayol. El espacio se originó hace más de dos décadas a partir de una colección familiar y hoy reúne un pequeño museo, un taller y una sala de exposición y venta

Allí se exhiben más de 2000 piezas, especialmente ágatas encontradas, cortadas y pulidas por la familia de Selva. Durante la visita se explica el vínculo de estos minerales con antiguos procesos volcánicos y erosivos del Cretácico, ocurridos hace decenas de millones de años

Pueblo Liebig, la huella industrial

La ruta puede prolongarse hasta el río Uruguay para conocer Pueblo Liebig, surgido alrededor de una fábrica de carne enlatada. El trazado urbano todavía permite distinguir las viviendas obreras de los chalets destinados al personal jerárquico y a la comunidad inglesa

La planta produjo conservas, corned beef y otros alimentos destinados a los mercados internacionales. Su actividad cobró especial importancia durante la Primera Guerra Mundial, cuando abasteció a soldados europeos y fue conocida como “la gran cocina del mundo”

El complejo fue reconocido como bien de interés industrial nacional y patrimonio histórico nacional en 2017. Las visitas guiadas recorren el Centro de Interpretación, antiguas viviendas, edificios comunitarios y el muelle. El paseo dura entre una hora y media y dos horas; uno de los símbolos del pueblo es el monumento a la lata de corned beef

En pocos kilómetros, la región reúne fósiles de la megafauna sudamericana, minerales del Cretácico, colonias formadas por inmigrantes alpinos, un molino frustrado por el clima y una experiencia social inspirada en Fourier

También quedan alternativas para extender la escapada, como el Palacio San José o el Parque Nacional El Palmar. En Colón, el día puede terminar junto al río con quesos, fiambres o pescado a la parrilla. Y, finalmente, siempre queda la posibilidad de regresar a las termas

Datos útiles

  • Estancia Museo El Porvenir: Bv. Churruarín s/n, Villa Elisa. Abre de miércoles a lunes, de 10 a 13 y de 15 a 18.
  • Almacén Francou: Colonia El Carmen, a unos 16 kilómetros de Villa Elisa. Abre de lunes a sábado, de 9 a 12 y de 15 a 19. Conviene verificar el estado de los caminos después de las lluvias.
  • Almacén Don Leandro: Colonia Hocker, a unos 12 kilómetros de Villa Elisa. Recibe visitantes sábados, domingos y feriados, de 11.30 a 18, con reserva.
  • Museo Histórico Regional de la Colonia San José: Urquiza 1127, San José. Abre de martes a domingo, de 9 a 12 y de 18 a 21.
  • Museo de Ciencias Naturales Guillermo Gómez Cadret: Centenario 1430, San José. Abre de martes a sábado, de 9 a 18, y domingos, de 10 a 16.
  • Molino Forclaz: Primeros Colonos s/n. Abre de martes a domingo, de 9 a 13, y también por la tarde durante la temporada. Las visitas tradicionales no requieren reserva. Las teatralizadas se realizan algunas veces al año. El predio cierra cuando llueve y no admite mascotas.
  • Ruinas del Falansterio de Durandó: Colonia Hughes, a unos 13 kilómetros de Colón. Solo se visita con recorrido guiado acordado previamente por WhatsApp al 3447-406939.
  • Reservorio de Piedras Semipreciosas de Selva Gayol: Ruta Provincial 130, kilómetro 3,5, entre San José y Colón. Atiende de 10 a 18.
  • Pueblo Liebig: ofrece visitas guiadas de jueves a domingo a las 16. Se recomienda confirmar previamente al 3447-400261.