DETROIT. En una mesa compartida por pastores progresistas, imanes y un rabino, el tono fue distendido, pero el contexto era serio: discutir cómo la religión influye en la política y, en particular, en el avance de la izquierda en Estados Unidos

Allí, Abdul El-Sayed, ex candidato a gobernador y hoy aspirante demócrata al Senado por Michigan, expuso cómo su fe musulmana moldea su agenda. Ante líderes religiosos, planteó que sentirse responsable ante algo más grande que uno mismo también obliga a pensar en el bienestar de los demás

Desigualdad, salarios y fe

El debate aparece en un momento en que varios candidatos progresistas están obteniendo victorias importantes, impulsados por el enojo con la desigualdad, la falta de accesibilidad económica y el temor a que la inteligencia artificial ponga empleos en riesgo. En ese clima, la religión se convirtió para algunos en una forma de justificar posturas económicas más redistributivas

El-Sayed sostiene que las tradiciones religiosas, en especial las abrahámicas, colocan una carga mayor sobre quienes concentran riqueza. Su campaña también hizo de Medicare para Todos una bandera central frente a la representante Haley Stevens, a quien enfrenta en una primaria demócrata más moderada

Si ganara en noviembre, El-Sayed sería el primer senador musulmán en la historia de Estados Unidos

Una izquierda con lenguaje religioso

La relación entre religión y causas laborales o económicas no es nueva. A lo largo de la historia estadounidense ha reaparecido con distintas intensidades, y hoy vuelve a cobrar fuerza entre votantes jóvenes y dirigentes de izquierda que ya no cargan con el peso de la Guerra Fría

Para algunos demócratas y socialistas democráticos, la fe no choca con la crítica al capitalismo. Citan como referentes a figuras negras de enorme influencia como Martin Luther King Jr., Malcolm X y W.E.B. Du Bois, y también a clérigos que vinculan su trabajo pastoral con la justicia económica

El reverendo Andrew Wilkes, copastor de una iglesia en Nueva York, cuenta que su acercamiento al socialismo democrático nació después de oficiar el funeral de una persona cuya operación no estaba cubierta por el seguro. Para él, el problema no era la voluntad divina, sino un sistema sanitario y económico mal organizado

La respuesta conservadora

Del otro lado, sectores conservadores insisten en que el socialismo es incompatible con la fe. Sostienen que la tradición cristiana vinculada a la derecha enfatiza la relación individual con Dios y rechaza una visión demasiado estatal o secular de la vida pública

Esa disputa también atraviesa la política electoral. Incluso dentro del propio Partido Demócrata hay candidatos que resaltan su fe sin abrazar posiciones tan a la izquierda, como el seminario y aspirante al Senado en Texas James Talarico

La economía entra al templo

El giro no se limita a las campañas. En el sur de California, una organización vinculada a iglesias apoya iniciativas sindicales y acompaña a trabajadores que reclaman mejores condiciones. En una reunión reciente, empleados de una cadena de supermercados pidieron respaldo tras denunciar exceso de trabajo

Uno de ellos resumió el vínculo entre religión y protesta social con una frase directa: Jesús fue socialista. También agradeció que la iglesia se ofreciera a ayudar

El debate sobre el capitalismo acompaña este clima. Encuestas recientes muestran que la valoración positiva del sistema ha caído entre los adultos estadounidenses respecto de años anteriores, con un descenso visible entre demócratas e independientes

Fe como fortaleza y riesgo

Para El-Sayed, hablar de economía sigue siendo más importante que cualquier otra disputa interna de su partido. Dice que quitar dinero de la política es clave porque la vida dejó de ser accesible para mucha gente

También admite que su identidad religiosa puede ser malinterpretada o usada en su contra. Aun así, considera que sus convicciones no son un adorno, sino una guía práctica sobre cómo actuar

La reunión cerró con oraciones de cada tradición. Antes de terminar, un pastor pidió algo más concreto para el candidato: que gane