El sargazo cubre tramos enteros de costa en el Caribe y el Golfo de México, con un impacto visible sobre playas, fauna marina y economías que dependen del turismo

En julio se registraron 27 millones de toneladas métricas de esta macroalga en el Atlántico, el Caribe y el Golfo de México, según un reporte del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida. Es la primera vez que los científicos observan grandes crecimientos dentro de la propia región, y no solo arrastrados por las corrientes desde el oeste de África

Un fenómeno que ya no se comporta como antes

Especialistas advierten que el ciclo del sargazo cambió. La proliferación del llamado Gran Cinturón Atlántico de Sargazo viene creciendo desde 2011 y podría estar vinculada con escorrentía agrícola, aguas más cálidas y cambios en el viento, las corrientes y las lluvias

El repunte actual se explica también por el volumen récord de 40 millones de toneladas reportado el año pasado. Esa floración, señalaron expertos, fue tan grande que no desapareció del todo y terminó alimentando un nuevo brote local

Turismo bajo presión

En México, el problema ya golpea de lleno a destinos como Playa del Carmen, donde el avance de la materia en descomposición oscurece el agua, desprende mal olor y aleja a los visitantes. Las autoridades estiman que en los peores días pueden llegar hasta 9.000 toneladas a la costa caribeña del país, mientras la capacidad actual de recolección ronda las 1.200 toneladas diarias

El gobierno mexicano anunció una inversión de 115 millones de dólares para enfrentar el problema. En Quintana Roo, comercios y hoteles reportan una caída de ventas y despidos vinculados al retroceso del turismo

Puerto Rico también enfrenta acumulaciones severas, con concentraciones especialmente visibles en zonas como La Parguera. En las Islas Vírgenes estadounidenses, algunas personas deben caminar varios metros sobre mantos de sargazo antes de tocar el agua

Daño ambiental y riesgo sanitario

Cuando el sargazo permanece mar adentro puede servir de refugio para tortugas, peces y aves. Pero cerca de la costa reduce el oxígeno, sofoca raíces de manglar y bloquea la luz que necesitan los corales y las praderas marinas

Una vez en la orilla, además, dificulta el paso de las crías de tortuga hacia el mar y la maquinaria usada para retirarlo puede dañar nidos frágiles. Al descomponerse, libera amoníaco y sulfuro de hidrógeno, gases que pueden causar náuseas, dolor de cabeza e irritación pulmonar

Respuestas de emergencia y uso productivo

En Martinica, las autoridades abrieron un refugio temporal para personas afectadas por los gases tóxicos. Allí, cuadrillas ya recolectaron más de 11.500 toneladas en lo que va del año y parte del material se canaliza hacia compostaje y bioenergía

Un estudio reciente basado en inteligencia artificial encontró que entre 2003 y 2022 las floraciones de macroalgas crecieron más de 13% por año en el Atlántico tropical y el Pacífico occidental. Para los especialistas, la tendencia confirma que este ya no es un episodio aislado, sino un problema en expansión