LONDRES.- La muerte de Jason Arday, el académico que en 2023 se convirtió en el profesor negro más joven en la historia de la Universidad de Cambridge, abrió en Gran Bretaña una discusión de alto voltaje sobre racismo, diversidad y los controles internos en la contratación universitaria
Arday, de 41 años, fue hallado muerto el viernes en su casa de Londres, pocos días después de abandonar su cargo en Cambridge tras quedar envuelto en acusaciones de plagio y en cuestionamientos sobre distintos aspectos de su trayectoria personal. En su renuncia, dijo haber llegado al límite de lo que podía soportar y aseguró que ya no quería vivir bajo una exposición pública permanente
Una muerte que sacudió a la universidad
Tras conocerse el fallecimiento, se multiplicaron las reacciones. El primer ministro británico, Andy Burnham, pidió cautela y reflexión antes de sacar conclusiones. El rector de Cambridge, Chris Smith, sostuvo que las acusaciones debían investigarse con rigor, aunque también advirtió sobre una “vorágine racista” en torno al académico
La familia, por su parte, denunció una campaña de desinformación y afirmó que Arday había sido sometido durante años a un escrutinio orientado a desacreditarlo. Más de 90.000 personas, entre ellas varios legisladores, firmaron una petición impulsada por el grupo Good Law Project para reclamar una investigación pública sobre un presunto acoso mediático
En paralelo, organizaciones y activistas vincularon la muerte con el hostigamiento y con un clima de hostilidad racial. También hubo voces críticas desde el otro lado del debate, que apuntaron a fallas institucionales en la universidad
Preguntas sobre el nombramiento
Los cuestionamientos alcanzaron a Cambridge. Sus críticos sostienen que la institución mostró un interés excesivo en incorporar a un académico negro y no verificó con suficiente cuidado sus credenciales, además de no responder adecuadamente cuando surgieron las acusaciones de plagio
Documentos internos y testimonios citados en la investigación difundida en torno al caso indican que, al ser entrevistado para uno de los puestos de sociología más prestigiosos de la universidad, Arday no cumplía con algunos de los requisitos exigidos, entre ellos un historial de investigación de nivel internacional y experiencia comprobada en la supervisión de doctorandos
Aun así, Cambridge lo contrató en 2023, en un contexto de presión para diversificar su plantilla. Su designación lo convirtió primero en una figura destacada de las políticas de diversidad y después en blanco de críticas de quienes cuestionan los programas de diversidad, equidad e inclusión
El episodio dejó instalada otra incógnita: si la universidad flexibilizó sus propios criterios en nombre de la diversidad y si eso terminó exponiendo a Arday a un cargo para el que no estaba preparado
Racismo, DEI y guerra cultural
El caso también reactivó una discusión más amplia sobre la representación racial en la academia británica. Según el informe de diversidad de Cambridge de 2025, solo el 0,4% de sus profesores son negros. Actualmente, la institución cuenta con cinco profesores negros
Algunos analistas utilizaron la muerte de Arday para cuestionar las políticas de DEI y acusaron a Cambridge de haber priorizado la ideología por encima de los criterios académicos. Desde sectores progresistas, en cambio, surgieron reproches hacia la forma en que fue expuesto y sometido a presión, especialmente por tratarse de un académico negro en una posición de fuerte visibilidad
El académico Robin Cohen atribuyó parte de la intensidad de la campaña contra Arday a la influencia de la derecha conservadora estadounidense. El exministro conservador James Cleverly admitió que parte del escrutinio pudo estar impulsado por el racismo, aunque también señaló que el caso no habría escalado tanto si dentro de las instituciones universitarias se hubieran realizado las comprobaciones debidas
Vigilia, duelo y una investigación abierta
Cambridge anunció una investigación sobre las circunstancias de su nombramiento y su paso por la institución. Por ahora, sus autoridades evitaron dar detalles y dijeron que existe una pesquisa independiente en curso
Mientras tanto, hubo concentraciones y vigilias en Londres y Cambridge. Una de ellas reunió, según los organizadores, a unas 30.000 personas. Además, una colecta para ayudar a su familia superó las 146.000 libras
Claire Lynch, una profesora jubilada especializada en personas disléxicas, dijo que quedó horrorizada por lo ocurrido y sostuvo que Arday fue acosado. “He pasado gran parte de mi vida enseñando a mis alumnos que podían hacer cualquier cosa si se lo proponían”, expresó. “Y ver cómo derriban a alguien que estaba haciendo exactamente eso...”
Quién era Jason Arday
Arday nació en Londres en mayo de 1985, hijo de padres ghaneses. En su autobiografía, publicada este mes en Estados Unidos, contó que de niño recibió diagnósticos de autismo y de un retraso global del desarrollo que, según los médicos, le impediría vivir de forma autónoma
Él atribuía a su madre, enfermera de salud mental y activista antirracista, buena parte de su impulso para desafiar esos pronósticos. Decía que fue ella quien recurrió a la música para estimular su lenguaje. También afirmaba que no había hablado hasta los 11 años, aunque excompañeros de clase dijeron que ya lo hacía antes
Tras formarse en el ámbito deportivo, trabajó como profesor de educación física y luego obtuvo su doctorado en Liverpool. Allí escribió en la pared de su habitación una ambición que terminó cumpliendo: algún día trabajaría en Oxford o Cambridge. Lo consiguió en menos de una década
Pese a una producción científica modesta, Cambridge lo presentó como un investigador destacado en raza, desigualdad y educación. Su muerte, ocurrida tres días atrás, sigue provocando conmoción