Bernardo Stamateas describió cuáles son los rasgos más habituales de una madre narcisista y señaló dos mecanismos centrales: la victimización y el uso de la culpa. Según explicó, este tipo de vínculo suele construirse sobre una lógica de deuda permanente, en la que los hijos sienten que nunca alcanzan a devolver todo lo recibido
Entre las frases que suelen aparecer, mencionó expresiones como “con todo lo que hice por vos” o referencias al sacrificio personal como forma de presión emocional. También repasó ciertas señales de lenguaje corporal que, de acuerdo con su mirada, pueden acompañar esa dinámica: gestos de juicio, muecas de desaprobación, burlas, tensión corporal y aplausos irónicos para humillar
El control cambia de forma con el paso del tiempo
Stamateas sostuvo que, en la infancia, la manipulación puede ser más directa, pero que con los años el control suele desplazarse al terreno emocional. En ese marco, señaló que la salud aparece con frecuencia como un recurso de presión, mediante frases que buscan instalar miedo o culpa en los hijos
También planteó que, en la adultez, la madre narcisista puede intentar invertir los roles y esperar apoyo económico y afectivo constante, como si se tratara de una obligación de por vida. Frente a esa realidad, remarcó que los hijos suelen vivir cargados de culpa y que, en esos casos, resulta clave separar la propia historia de la de la madre
Separar la historia personal
El especialista indicó que reconocer este tipo de dinámica no implica un ataque, sino un intento de comprender el contexto en el que se creció. Por eso, recomendó buscar ayuda profesional y acercarse a entornos donde no haya manipulación, para poder construir una vida propia sin el peso permanente de la culpa
“Tu vida es tuya”, fue la idea que resumió su mensaje final, junto con la posibilidad de sanar y desarrollar la vida que cada persona desea y merece