GUWAHATI, India. Rojo Neog salió de su casa en el estado indio de Assam la noche del 19 de julio para comprar velas, después de que una tormenta dejara sin electricidad a la zona. Cuando regresaba en bicicleta, el río Dikhow creció de forma repentina y la corriente lo arrastró. Su cuerpo fue hallado tres días después, según contó su sobrina Priyakshi Gogoi

En la aldea de Hulang Katoni, el agua pasó de cubrir las piernas a llegar al cuello en apenas media hora, relató la mujer. Dijo que no recibieron advertencia alguna antes de la crecida

Este año, las inundaciones en Assam han causado más de 100 muertes y las autoridades estatales las describen como las peores en unas seis décadas. Aunque las crecidas son habituales en la región, especialistas en clima y desastres advierten que las lluvias cada vez más intensas, la extracción de arena, la deforestación aguas arriba, la pérdida de humedales, la urbanización y la fuerte dependencia de diques están haciendo que el riesgo sea más difícil de prever y más devastador

Más allá de los diques

Los expertos sostienen que Assam y otros estados de la cuenca alta deben dejar de concentrarse solo en obras de contención y ayuda de emergencia. Plantean, en cambio, mejores sistemas de alerta temprana, mapas científicos de riesgos cambiantes y la recuperación de bosques, humedales y llanuras de inundación para que vuelvan a absorber agua

Las lluvias del monzón, entre junio y septiembre, son esenciales para aliviar el calor, regar cultivos y recargar ríos. Pero el aumento de la temperatura global está volviendo esas precipitaciones más irregulares e intensas, una combinación que eleva la probabilidad de inundaciones mortales

Assam figura entre los estados más expuestos del país: cerca del 40% de su territorio es vulnerable a anegamientos del Brahmaputra y de otros ríos menores

Minutos para escapar

Las inundaciones desplazaron a más de 700.000 personas, anegaron tierras de cultivo y dañaron caminos y otras infraestructuras. Aunque muchos residentes ya volvieron a sus hogares a medida que el agua baja, miles siguen en campamentos de ayuda

Krishna Karamkar se lanzó al agua el 19 de julio cuando uno de sus dos hijos cayó en el Dikhow desbordado. Logró salvarlo, pero murió arrastrado por la corriente. Su esposa, Sumi Karamkar, contó que la familia vive en la aldea de Nepalikhuti, una de las más afectadas, donde desaparecieron más de 1.000 animales y 200 viviendas quedaron destruidas

En la aldea de Bihubor, Shravan Kumar dijo que llevó a sus padres a una zona alta y regresó con familiares y cinco botes para rescatar vecinos. Relató que hubo personas aferradas a los árboles y que los rescatistas debieron romper el techo de una casa para sacar a dos niños y a sus padres

En Nepalikhuti, el productor lechero Prakash Sharma explicó que por la mañana había terminado de ordeñar a sus 24 vacas cuando empezó a circular la noticia de que el Dikhow subía. A las 10, la única salida del pueblo ya estaba cubierta por el agua. Hacia la 1:30 de la tarde, aseguró, el nivel alcanzaba unos tres metros

Sharma ayudó a subir al techo a su padre de 75 años y a su madre de 65. Dijo que había gente refugiada en tejados y árboles, y que nunca había visto una crecida tan grave

Alertar antes, no solo reaccionar después

India amplió sus sistemas de pronóstico y alerta, pero los investigadores señalan que eso solo sirve si la información llega a tiempo, si la población la entiende y si existen lugares seguros a donde ir

Especialistas en la cuenca del Brahmaputra advierten que las advertencias muchas veces no salen de las oficinas gubernamentales y no siempre van acompañadas de simulacros ni preparación comunitaria

Un informe reciente atribuyó el agravamiento de las inundaciones en Assam y en estados vecinos a la urbanización acelerada, la deforestación y vulnerabilidades locales. El Brahmaputra y sus afluentes transportan enormes volúmenes de sedimentos desde el Himalaya y transforman de manera constante cauces, orillas e islas fluviales

Para los expertos, las defensas, muros y estructuras contra la erosión siguen siendo necesarias en algunos puntos, pero pueden aumentar el riesgo si no se preserva el drenaje natural. La adaptación real, dicen, exige restaurar humedales y actuar antes de que llegue la crecida

También plantean que la planificación debe seguir la forma natural de las cuencas, y no los límites administrativos. Las lluvias, la deforestación, la minería y otros cambios aguas arriba pueden alterar la velocidad con la que el agua y los sedimentos llegan al Brahmaputra

En comunidades históricamente expuestas a inundaciones, la vida cotidiana y la agricultura solían organizarse alrededor de las crecidas estacionales. Ahora, el cambio climático está empujando algunos episodios más allá de lo que la población está acostumbrada a soportar, acelerando desplazamientos y pérdidas