Carlos Alcaraz y Jannik Sinner dominaron los Grand Slams de 2025, pero la rivalidad que muchos esperaban para esta temporada quedó casi neutralizada por las lesiones. El español se perdió Roland Garros y Wimbledon por una molestia en la muñeca, mientras que el italiano no compite en el US Open por un problema en la rodilla
El caso de ambos no es aislado. Otros nombres fuertes del circuito también llegaron a grandes torneos con problemas físicos o directamente quedaron fuera por dolencias que ya forman parte de una preocupación creciente en el tenis de elite
Un deporte cada vez más exigente
Los especialistas coinciden en que el tenis moderno demanda más velocidad, potencia y cambios de ritmo que décadas atrás. Las raquetas y la evolución técnica impulsaron un juego más explosivo, con golpes cargados de efecto que elevan el estrés sobre el cuerpo
A eso se suma un calendario que se extiende durante casi todo el año. La acumulación de viajes, partidos y entrenamientos deja poco margen para la recuperación y aumenta el riesgo de sobrecargas
El cuerpo, al límite
Para médicos y preparadores físicos, la lesión ya no aparece solo como un accidente puntual, sino como el resultado de una carga sostenida. Las muñecas, por ejemplo, están entre las zonas más castigadas por la intensidad del topspin y por la repetición de esfuerzos
Hay, sin embargo, un cambio de conducta entre algunos jugadores: más descanso, más prevención y menos disposición a competir con dolor. Alcaraz, por caso, explicó que prefiere parar para construir una carrera larga
Mirada hacia la base
El debate no se limita al calendario profesional. También gana espacio la discusión sobre la formación de los tenistas jóvenes y el desgaste que acumulan desde edades tempranas. La idea es evitar que el alto rendimiento llegue demasiado pronto con un costo físico difícil de revertir
Mientras tanto, el circuito sigue buscando respuestas para una tensión cada vez más visible: cómo sostener el espectáculo sin empujar a sus principales figuras al límite de sus cuerpos