Las autoridades del este de Libia informaron que ejecutaron a 10 personas condenadas por tribunales militares en causas vinculadas con terrorismo. El anuncio reavivó las críticas de organizaciones de derechos humanos en un país dividido desde hace años entre administraciones rivales

Procesos militares bajo sospecha

La fiscalía militar en el este aseguró que las ejecuciones se realizaron por fusilamiento, luego de procesos que se extendieron durante años. También sostuvo que las condenas abarcaron delitos que iban desde la pertenencia a grupos terroristas hasta asesinatos de militares y civiles

Sin embargo, el comunicado oficial no precisó dónde ni cuándo se llevaron a cabo las ejecuciones. Solo afirmó que ocurrieron después de completar “todos los procedimientos legales”

Medios locales indicaron que las ejecuciones habrían tenido lugar en la prisión militar de Qarnada, en la ciudad de Shahat, y que las familias fueron notificadas para retirar los cuerpos en un hospital de Bengasi

Reclamo por garantías judiciales

La Institución Nacional de Derechos Humanos en Libia cuestionó que civiles fueran juzgados por tribunales militares y advirtió que eso plantea dudas de jurisdicción, independencia judicial y debido proceso

El organismo pidió al fiscal general y a las autoridades judiciales que investiguen las ejecuciones y todo lo actuado en esas causas. Además, recordó un fallo del Tribunal Constitucional que declaró inconstitucional juzgar a civiles ante cortes militares por delitos de terrorismo y contra el Estado

Un país marcado por la división

Organizaciones internacionales han criticado en reiteradas ocasiones la detención y, en algunos casos, la ejecución de personas tras juicios injustos. Amnistía Internacional sostiene que Libia mantiene la pena de muerte para una amplia variedad de delitos y que tanto en el este como en el oeste continúan dictándose condenas capitales tras procesos gravemente deficientes

Libia quedó sumida en el caos y la fragmentación después del levantamiento respaldado por la OTAN que derrocó y mató a Muamar Gadafi en 2011. Desde entonces, el país permanece dividido entre administraciones rivales en el este y el oeste, cada una apoyada por grupos armados y gobiernos extranjeros