Tener lirios en una casa donde viven gatos no es una opción segura. Algunas variedades pueden provocar una intoxicación severa incluso con una exposición mínima y avanzar hasta una insuficiencia renal mortal

Las especies que representan mayor riesgo

No todas las plantas llamadas “lirios” tienen el mismo efecto, pero los géneros Lilium y Hemerocallis son los más peligrosos para los gatos. Entre las variedades de mayor preocupación figuran el lirio asiático, el oriental, el de Pascua, el Stargazer y el tigre

Los lirios de día, que pertenecen al género Hemerocallis, también son extremadamente tóxicos. En cambio, otras plantas con apariencia similar pueden provocar reacciones distintas. El lirio de la paz, por ejemplo, no produce el mismo cuadro, aunque sí puede irritar la boca si el animal lo muerde

Cómo se produce la intoxicación

Todas las partes de estas plantas son peligrosas. El polen, las hojas, los pétalos y hasta el agua del florero pueden ser tóxicos. Un gato no necesita masticar la planta para enfermarse: basta con que ingiera polen que quedó en su pata o beba agua donde hubo lirios

La cantidad necesaria para generar una reacción grave puede ser muy pequeña

Las señales que no hay que esperar

Los primeros síntomas suelen aparecer dentro de las 12 horas posteriores a la ingestión. Entre ellos pueden figurar vómitos, pérdida del apetito, letargo y babeo

Entre las 12 y las 24 horas pueden comenzar a verse signos de daño renal. Si el tratamiento se retrasa 18 horas o más, existe riesgo de que la insuficiencia renal sea irreversible

Por qué no alcanza con alejarlos del suelo

Subir las plantas a un estante o a un mueble no elimina el peligro. Los gatos pueden trepar y alcanzar lugares altos con facilidad. Además, un animal que no suele comer plantas puede cambiar de conducta de forma repentina y quedar expuesto igual

Ante cualquier sospecha de contacto con lirios, la recomendación es buscar atención veterinaria de inmediato, aun cuando el gato todavía no muestre síntomas