La expectativa de vida atraviesa una transformación: el objetivo dejó de ser únicamente sumar años y pasó a incluir la calidad de vida durante ese período. Para el neurólogo Conrado Estol, ese cambio exige revisar la forma en que la sociedad entiende el envejecimiento

El especialista destacó que, además de incorporar hábitos saludables, es fundamental conservar un propósito y sostener una mirada positiva. Según explicó, el optimismo no debe descartarse como una frase hecha, porque puede influir en la manera de atravesar las distintas etapas de la vida

Una vejez alejada de la pasividad

Estol cuestionó la idea de que la jubilación deba marcar el inicio de una vida inactiva. También señaló que muchas iniciativas empresariales exitosas son impulsadas por personas mayores de 60 años

En ese sentido, sostuvo que la edad cronológica no define por sí sola la vitalidad de una persona. Incluso, afirmó que hay adultos jóvenes que pueden sentirse viejos por su forma de pensar o por las expresiones que utilizan

Los siete pilares del bienestar

El neurólogo explicó que no existen soluciones mágicas para alcanzar una longevidad saludable. La clave, según su planteo, está en sostener de manera constante siete conductas: controlar el estrés, cuidar los vínculos sociales, dormir bien, evitar el cigarrillo, moderar el consumo de alcohol, mantener una alimentación saludable y hacer ejercicio

También remarcó que la prevención debe comenzar desde edades tempranas. Para el especialista, llegar a los 90 o 100 años con buenas condiciones físicas y cognitivas es una posibilidad concreta cuando se incorporan estos cuidados con anticipación

En los casos en que la ansiedad no pueda controlarse mediante cambios de hábitos, recomendó consultar con un profesional. Además, consideró que no hay que temer a la medicación cuando está correctamente indicada

El desafío de evitar la “década perdida”

El especialista cuestionó el concepto tradicional de vejez porque, a su entender, ya no refleja las posibilidades que ofrece la biología humana. Sin embargo, advirtió que dos tercios de las personas atraviesan sus últimos diez años en condiciones de salud deficientes

Reducir ese período de deterioro es, para Estol, uno de los principales desafíos de la medicina y de la sociedad: no solo prolongar la vida, sino lograr que esos años se vivan con autonomía y bienestar