SAN PABLO.– Luiz Inácio Lula da Silva fue proclamado este domingo candidato del Partido de los Trabajadores para las elecciones de octubre y buscará un cuarto mandato presidencial, en lo que podría ser su última campaña por el Palacio del Planalto. Será su séptima postulación desde 1989, esta vez en un clima de fuerte polarización y con una disputa que también se juega en el plano internacional

Su principal rival será Flavio Bolsonaro, senador e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión domiciliaria por el intento de golpe de Estado tras la derrota electoral de 2022. La campaña arrancó marcada por la sombra de Donald Trump, aliado histórico del bolsonarismo, y por denuncias del oficialismo sobre intentos de injerencia extranjera

La soberanía, al centro del discurso oficialista

Durante la convención partidaria, Lula puso el eje en la defensa de la soberanía brasileña. Prometió impulsar la industria de defensa, resguardar los minerales estratégicos y dar mayor peso al Estado en áreas que considera decisivas

“Vamos a tener que ser mucho más audaces para cambiar muchas cosas en este país”, afirmó. Luego lanzó un mensaje directo a las potencias: “Ningún chino, ningún estadounidense, ningún francés tocará nuestros minerales sin respetar la soberanía brasileña”

El presidente del PT, Edinho Silva, sostuvo que esta elección “determina el futuro de América Latina” y advirtió sobre posibles interferencias externas. El vicepresidente Geraldo Alckmin, que volverá a acompañar a Lula en la fórmula, ironizó sobre las críticas al sistema electoral brasileño: “Nuestro sistema de votación electrónica es tan bueno que no le quita votos a argentinos ni estadounidenses”

En el oficialismo preocupa una eventual ofensiva coordinada desde el exterior a través de redes sociales, bots y desinformación para desacreditar el voto electrónico, en una estrategia que asocian con experiencias recientes en otros países

La tensión con Washington se profundiza

Días antes, Lula había endurecido su mensaje al señalar que en Brasil no aceptan que nadie “meta la nariz donde no lo llaman”, en alusión a Trump y a la relación cada vez más tensa con Washington

La confrontación escaló después de que la administración republicana anunciara en julio nuevas rondas de aranceles sobre productos brasileños, bajo el argumento de prácticas comerciales desleales. Además, reclasificó a dos organizaciones criminales brasileñas como grupos terroristas, una decisión que podría habilitar futuras medidas económicas y de seguridad

Según el oficialismo, esas decisiones se produjeron después de una visita de Flavio Bolsonaro a Washington, donde mantuvo reuniones en la Casa Blanca y en el Departamento de Estado. Lula sostiene que el senador alentó sanciones contra su propio país para perjudicar electoralmente al gobierno y lo acusó de actuar como “traidor a la patria”, señalamiento que el candidato conservador rechaza

Apoyos y advertencias en el frente opositor

La campaña también quedó atravesada por el respaldo explícito que Flavio Bolsonaro recibió de dirigentes extranjeros. Funcionarios del gobierno de Trump expresaron públicamente su apoyo, al igual que Javier Milei, quien viajó a San Pablo para participar en una convención del Partido Liberal y cuestionó con dureza a Lula y al juez del Supremo Tribunal Federal que encabezó el proceso contra Jair Bolsonaro

Benjamin Netanyahu también envió un mensaje grabado de apoyo al postulante de la derecha

En paralelo, Brasil negó visas a dos funcionarios estadounidenses que querían ingresar al país para tratar asuntos ligados a la integridad electoral. El gobierno brasileño alegó riesgo de uso político, mientras que Washington negó esa intención

Repunte interno y una campaña reñida

Pese al clima externo, Lula llega mejor posicionado que a comienzos de año. Después de meses de caída en su imagen, las encuestas muestran una recuperación. Un sondeo reciente lo ubica con 48% frente a 43% de Flavio Bolsonaro en una eventual segunda vuelta

La mejora coincide con medidas económicas impulsadas por el gobierno, como una reforma del impuesto a la renta para aliviar la carga sobre los sectores de menores ingresos y un programa de refinanciación y condonación de deudas que tuvo buena recepción. También suma a su favor un crecimiento superior al previsto y un desempleo en niveles históricamente bajos

Aun así, el aumento del costo de vida, el deterioro fiscal y la inseguridad siguen entre las mayores preocupaciones del electorado

Seguridad, corrupción y viejas heridas

La seguridad pública aparece como uno de los principales argumentos de la oposición. Flavio Bolsonaro acusa al gobierno de haber perdido el control frente al crimen organizado, con fuerte presencia en numerosas ciudades del país

La corrupción volvió además al centro del debate. El senador quedó alcanzado por una investigación sobre presunto financiamiento irregular de una película dedicada a su padre, con aportes de un banquero acusado de una megafraude financiera

Del lado oficialista, la Justicia abrió recientemente una investigación contra Luiz Cláudio Lula da Silva, uno de los hijos del presidente, por presunto tráfico de influencias y corrupción en gestiones ante el Ministerio de Salud

El propio Lula también vuelve a cargar con su pasado judicial. Estuvo preso 580 días entre 2018 y 2019 por una condena por corrupción que luego fue anulada por el Supremo Tribunal Federal, que consideró parcial al juez que lo procesó