SAO PAULO. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmó este domingo que buscará la reelección, en lo que previsiblemente será su última carrera presidencial. A los 80 años, el líder del Partido de los Trabajadores afronta su séptima postulación al cargo en un clima marcado por crecientes presiones externas antes de los comicios de octubre

Su rival, el senador Flávio Bolsonaro, ha recibido respaldos abiertos de integrantes del gobierno de Donald Trump, del presidente argentino Javier Milei y del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu

Soberanía sobre minerales y defensa

Durante la convención de su partido, Lula dijo que quiere fortalecer la industria de defensa de Brasil y proteger sus minerales estratégicos. También sostuvo que ningún actor extranjero, “ni chino, ni estadounidense, ni francés”, podrá acceder a esos recursos sin respetar la soberanía brasileña

“Tendremos que ser mucho más audaces para cambiar muchas cosas en este país”, afirmó

Alertas por intervención y desinformación

Dirigentes del oficialismo advirtieron sobre el riesgo de injerencia externa en la elección y señalaron a Trump y Milei. El presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, aseguró que esta votación “determina el futuro de América Latina”

En el mismo acto, el vicepresidente Geraldo Alckmin, que volverá a acompañar a Lula en la fórmula, ironizó sobre el sistema de voto electrónico brasileño al decir que es tan bueno que “no le quita votos a argentinos ni a estadounidenses”

El oficialismo también teme campañas coordinadas de bots y maniobras en redes sociales destinadas a manipular votantes y erosionar la confianza en el sistema electoral

Una campaña con más respaldo interno

Lula llega a esta etapa con una mejora en las encuestas respecto de hace seis meses y con acuerdos que le permitieron acercar a partidos de centro frente a su adversario de derecha. Su campaña impulsa, además, una reforma del impuesto a la renta para aliviar a quienes ganan menos y un programa de condonación de deudas que ganó popularidad rápidamente

El mandatario dijo esta semana que no quiere tener a Trump como enemigo

Tensiones diplomáticas y señales de presión

Las preocupaciones por injerencia también crecieron por medidas recientes de la administración estadounidense, que impuso nuevos aranceles a exportaciones brasileñas y cambió la calificación de dos grupos criminales locales a organizaciones terroristas. Analistas legales advirtieron que esas decisiones podrían afectar a empresas y abrir la puerta a otros tipos de intervención

Esas medidas se produjeron después de que Flávio Bolsonaro visitara la Casa Blanca y el Departamento de Estado

La tensión aumentó todavía más cuando Milei viajó a San Pablo el 25 de julio para hablar en la convención del Partido Liberal de Bolsonaro, donde desató una crisis diplomática tras insultar a Lula y al juez de la Corte Suprema que condujo el proceso por intento de golpe contra el expresidente Jair Bolsonaro

Netanyahu, en tanto, envió un video de apoyo al adversario del presidente brasileño

Lula insiste en que defiende la soberanía nacional. Días atrás mantuvo una larga conversación telefónica con Xi Jinping, líder de uno de los principales socios comerciales de Brasil

Sus aliados sostienen que podría impulsar al Mercosur hacia acuerdos con distintos socios del mundo. Aunque Brasil es por lejos la mayor economía del bloque, también lo integran Argentina, Paraguay y Uruguay

Mientras tanto, Bolsonaro hijo volvió a sembrar dudas sin fundamento sobre el sistema de votación brasileño, una postura que encendió alarmas en la Cancillería. En julio, Brasil negó visas a dos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos, al considerar que podían intentar lo mismo. Washington rechazó esa acusación