Una jugada con efecto contrario
Zohran Mamdani aún debe demostrar qué clase de alcalde será en Nueva York, pero su reciente amenaza de arrestar a Benjamin Netanyahu ya dejó una señal política clara: en vez de tender puentes en una ciudad marcada por la convivencia entre comunidades judía y musulmana, optó por una maniobra que puede profundizar la división
El gesto quedó asociado a la visita prevista del primer ministro israelí a Nueva York para la Asamblea General de la ONU en septiembre. Aunque después admitió que la ciudad no tiene autoridad para ejecutar ese arresto y trasladó la presión al gobierno federal, el mensaje ya estaba lanzado
Para sus críticos, esa intervención le da a Netanyahu un argumento perfecto para su campaña de reelección: presentar a Israel como el único refugio seguro para los judíos y convertir a Nueva York en prueba de un clima hostil fuera de ese país
Dos posiciones que cierran la puerta
La lectura más dura sostiene que Mamdani y Netanyahu comparten una lógica de fondo: ambos se ubican en extremos que dificultan cualquier acuerdo duradero. Netanyahu rechaza el derecho palestino a la autodeterminación y respalda, de hecho, una política que empuja hacia un dominio israelí sobre todo el territorio entre el Mediterráneo y el Jordán
Del otro lado, Mamdani también queda señalado por no defender una solución de dos Estados y por cuestionar el derecho de los judíos a su propia autodeterminación nacional. Bajo esa mirada, ambos terminan alimentando una dinámica de guerra perpetua en lugar de una salida política estable
La alternativa: abrir el debate sobre dos Estados
El texto propone que, si Mamdani quisiera ejercer como verdadero puente entre israelíes y palestinos, usaría su plataforma para convocar un foro amplio con expertos israelíes, palestinos, árabes, musulmanes y judíos centrado en una única salida viable: dos Estados para dos pueblos
Ese espacio podría incluir a representantes saudíes para discutir la Iniciativa de Paz Árabe, a expresidentes de Estados Unidos que impulsaron planes similares, y a figuras palestinas como Salam Fayyad, asociado a la construcción institucional de un futuro Estado palestino
También podrían participar organizaciones conjuntas judeo-árabes e iniciativas de cooperación regional como Abraham Initiatives y EcoPeace Middle East, además del nuevo partido israelí Un Lugar para Todos Nosotros, que reúne a candidatos judíos y palestinos israelíes con una agenda explícitamente binacional y favorable a un Estado palestino junto a Israel
Señales desde Israel y el cierre político
El planteo suma voces como la de Natalie Portman, que en una reciente recaudación de fondos respaldó a ese espacio político y destacó la necesidad de una asociación real entre los distintos pueblos de la región. También menciona a Commanders for Israel’s Security, un grupo de exmandos militares y de seguridad que rechaza la anexión de Cisjordania y respalda la solución de dos Estados
La conclusión es tajante: una confrontación pública con Netanyahu no debilita al líder israelí, sino que puede reforzarlo. En cambio, una agenda centrada en alianzas y en una salida política concreta podría enviar un mensaje distinto a israelíes y palestinos: que la única alternativa realista a una guerra sin fin sigue siendo la convivencia en dos Estados
Desde esa perspectiva, el pulso de Mamdani no aparece como un gesto de liderazgo, sino como una maniobra que suma combustible a un conflicto ya encendido