La transmisión manual pierde terreno frente a los autos automáticos, elegidos cada vez más por su comodidad y por una conducción menos demandante. Pero un estudio realizado en Japón plantea que manejar un vehículo estándar también puede tener un efecto positivo sobre la mente

Más exigencia, más actividad cerebral

La investigación fue encabezada por Ryuta Kawashima, profesor de la Universidad de Tohoku, y señala que conducir activa la corteza prefrontal, una zona vinculada con la toma de decisiones, la memoria de trabajo, la regulación emocional y el control de impulsos

Según el estudio, esa respuesta cerebral se explica por la necesidad de coordinar al mismo tiempo el embrague, la palanca de cambios y el acelerador, además de mantener la atención en la ruta, en otros conductores y en el entorno

Un hábito que también podría cuidar la mente

El trabajo sugiere que, cuando la conducción se vive como un pasatiempo, el uso de caja manual podría ayudar a conservar la agilidad cognitiva y favorecer el bienestar mental. La clave estaría en el mayor nivel de concentración que exige cada maniobra

Ventajas prácticas de la caja manual

Más allá del debate sobre comodidad, los autos con transmisión manual suelen ofrecer mejor eficiencia de combustible, ya que no dependen del mismo consumo energético que los automáticos para mover ciertos sistemas mecánicos

También permiten un control más directo sobre la potencia del motor, algo valorado por quienes prefieren una conducción más deportiva. A eso se suma que, por su mecánica más simple, suelen ser más accesibles y, en general, más duraderos

Mientras los automáticos dominan por practicidad, la caja manual sigue teniendo argumentos propios: no solo por el manejo, sino también por el esfuerzo mental que demanda al volante