WASHINGTON — El representante republicano de Ohio Max Miller afirmó este domingo que seguirá en la contienda por su reelección y rechazó las acusaciones de abuso formuladas por su exesposa, a pocos días de que venza el plazo para reemplazarlo en la boleta

Una campaña bajo presión

La banca de Miller en el noreste de Ohio se convirtió en un nuevo foco de atención para los demócratas, que ven una oportunidad en medio del desgaste que provocó una pelea familiar prolongada y las denuncias públicas en su contra

El legislador, respaldado por Donald Trump y exasesor de la Casa Blanca durante el primer mandato del presidente, sostuvo en una transmisión en vivo que no se bajará de la carrera. También negó haber agredido a su exesposa, Emily Moreno, y a su hija

La disputa familiar que alimenta el caso

Moreno ha dicho que Miller la hirvió con agua, la golpeó y la amenazó mientras estaban casados. Él negó esas acusaciones, como también lo hizo con versiones previas sobre el conflicto

En paralelo, Miller aseguró que no tuvo relación con la fractura de clavícula de su hija, de 2 años, hecho que llevó a Moreno a contactar a las autoridades. La pareja se casó en 2022 y finalizó su divorcio el año pasado

Las versiones sobre cómo ocurrió la lesión aparecen en documentos judiciales y reportes policiales vinculados al caso

Más presión demócrata

En los últimos días, dirigentes demócratas pidieron la renuncia de Miller, reclamaron una investigación ética en el Congreso y sugirieron reforzar el apoyo a su rival demócrata, el trabajador metalúrgico sindical Brian Poindexter