El impacto económico de los grandes eventos internacionales dejó una señal clara para la industria hotelera de la región: cuando llegan delegaciones, ejecutivos y visitantes de alto , también crece el movimiento en transporte, restaurantes, comercios y servicios
En Lima, esa dinámica ya se siente en la planificación del sector, que observa con atención lo que dejarán las próximas citas deportivas y corporativas en la capital peruana
La mira puesta en los Panamericanos 2027
Los Juegos Panamericanos 2027 aparecen como uno de los hitos más importantes para la hotelería limeña. El sector espera un fuerte aumento de ocupación y de consumo, con delegaciones de todo el continente y una mayor demanda de servicios en la ciudad
La experiencia reciente con los Juegos Bolivarianos y la final de la Copa Libertadores reforzó esa expectativa: en eventos de gran escala, los hoteles trabajan con ocupación total y con un gasto diario por huésped que puede moverse entre 300 y 800 dólares, entre alojamiento, alimentación y servicios complementarios
Ese efecto no se limita al hospedaje. También alcanza a restaurantes, transporte, centros comerciales y negocios locales, que suelen registrar más actividad cuando Lima se convierte en sede regional
Servicios a medida para huéspedes exigentes
La llegada de deportistas, artistas y ejecutivos exige una operación distinta a la habitual. Los hoteles deben adaptar espacios, reforzar la seguridad y ajustar menús y servicios según cada grupo
En algunos casos, una sala de banquetes puede transformarse en gimnasio o reordenarse por completo para responder a necesidades específicas. Durante eventos de alta demanda, la logística se intensifica y el personal adicional se vuelve indispensable
Un ejemplo de esa presión operativa se dio durante el Ironman, cuando un hotel atendió a más de 1.500 personas en un solo día. En jornadas así, las compras de alimentos y bebidas pueden duplicarse, triplicarse o incluso quintuplicarse
Infraestructura y competencia regional
Pese al potencial de Lima, el sector identifica un freno concreto: la falta de un centro de convenciones de gran escala. Esa carencia dificulta competir con plazas como Bogotá, São Paulo o Buenos Aires, donde este tipo de infraestructura ya forma parte del calendario de grandes encuentros
Aun así, la ciudad cuenta con ventajas estratégicas. Es la única capital latinoamericana con mar y tiene una oferta hotelera amplia, desde establecimientos de dos hasta cinco estrellas
A eso se suma un activo cada vez más visible: su posicionamiento gastronómico. Lima seguirá recibiendo eventos de alto y este año será sede de una de las citas más reconocidas del sector culinario global
Turismo aún por recuperar
El turismo en Perú todavía no recupera los niveles previos a la pandemia. Hoy recibe menos de 4 millones de visitantes extranjeros al año, aunque su capacidad potencial sería mucho mayor
La inestabilidad política y la inseguridad han afectado la continuidad de las estrategias de promoción internacional y el desarrollo de otras áreas vinculadas al turismo
Con ese escenario, el sector confía en que la combinación entre megaeventos, inversión privada y coordinación pública ayude a reposicionar a Lima y al Perú como destinos competitivos para grandes citas internacionales