En México, la digitalización financiera avanza, pero no logra desplazar la preferencia por el efectivo. En las operaciones diarias, billetes y monedas siguen teniendo un peso decisivo, pese al impulso de nuevas herramientas de pago y a la expansión de tecnologías como la tokenización

De acuerdo con César Francisco Duarte Rivera, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, ocho de cada 10 transacciones en el país todavía se realizan en efectivo. La comparación con otras economías muestra una diferencia marcada: en Brasil, la proporción baja a cuatro de cada 10, y en Estados Unidos, a tres de cada 10

La desconfianza frena el salto digital

El especialista atribuye esta permanencia a factores históricos, sociales y culturales que han limitado la confianza en bancos, tarjetas y aplicaciones de pago. La desinformación y el recelo frente a la banca virtual siguen pesando en la adopción de mecanismos electrónicos

En ese contexto, la transición hacia una economía menos dependiente del efectivo enfrenta obstáculos que van más allá de la tecnología. También influyen el temor a la supervisión, la resistencia a cambiar hábitos y la percepción de que el dinero físico ofrece mayor control en el uso cotidiano

Tokenización: oportunidad y riesgo

La tokenización convierte un activo físico o monetario en una representación digital. En términos prácticos, permite transformar derechos sobre un bien, como un departamento, en un token que puede circular en entornos electrónicos

Entre sus ventajas aparecen la trazabilidad, la rapidez en las transferencias y la posibilidad de fraccionar inversiones para facilitar el acceso de más personas. Sin embargo, también abre riesgos para quienes participan sin experiencia suficiente o en proyectos sin regulación sólida

A esto se suma la necesidad de infraestructura tecnológica y de protección ante ciberataques, en un entorno donde la información personal se vuelve un activo vulnerable

El reto institucional sigue pendiente

En México ya existen plataformas como el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios y el Cobro Digital, creadas para modernizar las transacciones. Aun así, su uso sigue siendo limitado

Duarte Rivera sostiene que antes de avanzar con mayor fuerza hacia esquemas como la tokenización, es indispensable fortalecer la regulación y la supervisión del Banco de México para proteger a los usuarios y evitar que estos procesos queden en manos privadas sin control suficiente

Aunque la participación del efectivo podría disminuir en los próximos años, una sustitución total parece lejana. Además de su función económica, el dinero físico conserva un valor simbólico que sigue presente en la vida cotidiana del país