Entre los cultivos de maíz y soya de Fremont, Ohio, Mónica Ramírez creció bajo el cuidado de su bisabuela materna, Virginia Guardiola. En esa comunidad rural, muchas familias inmigrantes llegaban para trabajar durante la temporada de cosecha
Guardiola ayudaba a los recién llegados a encontrar empleo y les explicaba cómo desenvolverse en Ohio. Para Ramírez, ese ejemplo mostró la importancia de compartir información para que las personas pudieran trabajar y mantenerse a salvo
Una infancia marcada por la realidad de los trabajadores agrícolas
Durante su infancia, Ramírez también observó la vulnerabilidad de quienes seguían las cosechas hasta Fremont. Muchas mujeres trabajaban sin estatus legal, lejos de sus familias y expuestas a abusos por parte de capataces en los campamentos agrícolas
Con el tiempo, esa experiencia influyó en su vocación. Ramírez estudió en la Universidad Estatal de Ohio y obtuvo una maestría en Administración Pública en Harvard Kennedy School. Después de graduarse como abogada, comenzó a defender a personas con pocos recursos
Una organización para fortalecer a las trabajadoras
Durante una década ejerció en tribunales como defensora de los derechos de los trabajadores agrícolas. En 2014 fundó Justice for Migrant Women, una organización que brinda información y herramientas para que las propias comunidades puedan organizarse y reclamar sus derechos
El proyecto recupera el espíritu de la tarea que realizaba su bisabuela: orientar a quienes llegan a un lugar desconocido y ayudarlos a tomar decisiones con mayor seguridad. Su trabajo aborda problemas como la desigualdad salarial, la supresión del voto, los abusos sexuales en el ámbito laboral y la asistencia a familias agrícolas durante la pandemia de Covid-19
En 2017, Ramírez también impulsó la carta abierta Dear Sisters, en la que trabajadoras agrícolas expresaron su solidaridad con las víctimas de agresión sexual y señalaron los abusos cometidos por personas con poder para contratar, despedir o impedir el acceso a un empleo
Reconocimiento y trabajo comunitario
En 2021 fue incluida en la lista TIME100 Next, que reúne a figuras consideradas parte de una nueva generación de líderes e influyentes. Allí fue reconocida por su labor como abogada de derechos civiles y defensora de los trabajadores migrantes
Actualmente, Ramírez organiza capacitaciones y asambleas para que las trabajadoras conozcan sus derechos frente a las campañas de deportación impulsadas durante la administración de Donald Trump. Según su análisis, muchas mujeres sienten que deben elegir entre soportar abusos en silencio o exponerse a una detención y a la separación de sus familias
También encabeza cenas de solidaridad destinadas a mostrar la interdependencia dentro de las comunidades. En esos encuentros busca reproducir la costumbre de su bisabuela de preparar la mesa para cualquier persona recién llegada al pueblo
“Estamos demasiado distanciados, y creo que esa distancia entre nosotros es lo que genera odio y malentendidos”, expresó Ramírez. Su propuesta parte de una idea que atribuye a otra época: antes, las personas dependían de sus vecinos