Tommy John, el lanzador que marcó una era en las Grandes Ligas y terminó asociado para siempre a una cirugía revolucionaria de codo, murió a los 83 años en su casa de Bradenton, Florida. Había estado en cuidados paliativos

En una carrera que se extendió de 1963 a 1989, sumó 288 victorias, 231 derrotas y efectividad de 3.34. Fue elegido cuatro veces para el Juego de Estrellas y vistió las camisetas de Cleveland, White Sox, Dodgers, Yankees, Angels y Athletics

La lesión que cambió la medicina deportiva

En 1974, con 31 años, sufrió la rotura del ligamento colateral cubital de su brazo izquierdo, una lesión que hasta entonces solía poner fin a la carrera de un lanzador. Entonces aceptó someterse a una operación pionera realizada por el médico Frank Jobe, quien reemplazó el ligamento por un tendón tomado de su otro antebrazo

El procedimiento, que al principio parecía una apuesta casi imposible, se convirtió con el tiempo en una intervención habitual. Desde entonces, miles de peloteros profesionales y amateurs fueron operados con esta técnica, conocida popularmente como cirugía Tommy John

El regreso que lo volvió leyenda

Tras meses de recuperación, volvió a lanzar en 1976 con los Dodgers y abrió un camino inédito: fue el primer pitcher en reaparecer con éxito después de una reconstrucción de UCL en el codo. Más tarde, ganó 20 juegos en una temporada por primera vez en 1977 y terminó segundo en la votación al Cy Young de la Liga Nacional

En toda su carrera, obtuvo 124 triunfos antes de la operación y 164 después. También fue abridor en el día inaugural para los White Sox en 1966 y para los Yankees en 1989

Una figura recordada dentro y fuera del diamante

Nacido como Thomas Edward John Jr. en Terre Haute, Indiana, brilló en béisbol y básquet en la escuela secundaria. Aunque fue reclutado para jugar básquet en la Universidad de Kentucky, eligió el béisbol y firmó con Cleveland

Con 2.245 ponches, nunca lideró una liga en victorias o strikeouts y no llegó al Salón de la Fama pese a haber quedado cerca en varias votaciones. Después de retirarse, trabajó como comentarista y también dirigió al Bridgeport Bluefish

En los últimos años había tenido problemas de salud, entre ellos una hospitalización por COVID-19 en 2020 y un síndrome de Guillain-Barré. Le sobreviven su esposa Cheryl, sus hijos Tamara, Tommy III y Travis, y su yerno Patrick Mannelly. Su hijo Taylor murió en 2010