La radiación sigue siendo uno de los mayores riesgos para las misiones más allá de la órbita baja de la Tierra. En trayectos hacia la Luna o Marte, la exposición a partículas solares puede afectar la salud y elevar la probabilidad de cáncer
Para enfrentar ese desafío, la NASA y sus socios evaluaron el chaleco AstroRad, una prenda de 26 kilos diseñada para proteger órganos y tejidos especialmente vulnerables. Un estudio publicado en Science Advances señaló que podría reducir hasta un 60% la dosis de radiación en una tormenta solar extrema como la de agosto de 1972
Prueba en vuelo lunar
El análisis se basó en datos del experimento MARE, realizado durante Artemis I, el primer vuelo del nuevo programa lunar. La misión no llevó astronautas: la cápsula Orion orbitó la Luna con dos maniquíes de tamaño real, Zohar y Helga, equipados con miles de sensores para medir la exposición
Zohar viajó con el AstroRad; Helga lo hizo sin esa protección. Aunque no ocurrió una gran tormenta solar, Orion atravesó el cinturón interno de radiación de Van Allen y registró información útil para contrastar simulaciones
Qué mostraron las simulaciones
Los investigadores compararon el desempeño del chaleco ante dos eventos históricos: la tormenta solar de agosto de 1972 y la de octubre de 1989. En el primer caso, la reducción estimada fue cercana al 60%; en el segundo, de casi el 40%
Traducido a tiempo de exposición, eso equivaldría a evitar hasta 193 días de radiación de espacio profundo en el escenario de 1972 y 131 días en el de 1989
Protección selectiva
El diseño del AstroRad apunta a cubrir zonas donde se concentran órganos sensibles, como pulmones, estómago, médula ósea, mamas y ovarios. La lógica es simple: proteger más donde el riesgo es mayor y reducir peso en el resto del cuerpo
Por esa razón, el blindaje es selectivo y no uniforme. El objetivo es mantener la protección sin sumar una carga excesiva a la nave ni limitar demasiado la movilidad
La prenda ya había sido evaluada antes en la Estación Espacial Internacional para estudiar comodidad y funcionamiento. Sin embargo, no fue incorporada a Artemis II por la duración limitada de esa misión y el poco espacio disponible a bordo
El reto que viene
Los resultados no significan que el chaleco esté listo para cualquier escenario. La prueba no enfrentó una tormenta solar real y las cifras provienen de simulaciones apoyadas en mediciones obtenidas durante el vuelo
Aun así, el trabajo refuerza una idea central: si las estadías en la Luna duran semanas o meses, y si un viaje a Marte exige aún más tiempo, la protección contra la radiación deberá combinar refugios, prendas especiales y nuevos materiales integrados en la propia nave