El verano está marcado por el empuje de títulos como La Odisea y Spider-Man: Brand New Day, que siguen encabezando la conversación cinematográfica del año. La película de Christopher Nolan ya ha superado los 9 millones de euros en España y el millón de espectadores, mientras que la nueva entrega del superhéroe de Marvel ha alcanzado 13 millones de euros en menos de una semana
Con ese panorama, es fácil que otras propuestas pasen más desapercibidas. Una de ellas es Obsession, una cinta de terror estrenada a finales de junio que ha recibido muy buenas valoraciones, pero que no ha tenido una presencia similar en taquilla pese a su buen recibimiento crítico
Un terror con lectura emocional
La historia sigue a Michael, un joven angustiado por el aparente desinterés romántico de Niki, la chica de la que está enamorado. Tras encontrar una rama del llamado Sauce de los deseos, pide que ella “le quiera más que a nadie”. Lo que parece un milagro pronto se convierte en una situación cada vez más inquietante
La película juega con una idea reconocible del género, pero la lleva hacia terrenos más complejos. A medida que avanza, aparecen temas como el consentimiento y los riesgos de forzar deseos que no son inocentes. La interpretación de Inde Navarrette como Niki sostiene buena parte de esa tensión
Una sorpresa de bajo presupuesto
Dirigida por Curry Barker, Obsession se ha convertido en una de las grandes sorpresas de la temporada. Con un presupuesto de solo 750.000 euros, ha superado los 250 millones de dólares de recaudación en Estados Unidos
Además de su duración inferior a dos horas, la cinta remata su propuesta con un final inesperado que refuerza su impacto. Entre el éxito comercial de los grandes lanzamientos del verano y esta propuesta más breve e incómoda, Obsession se gana un lugar propio en la cartelera