WILLIAMSPORT, Pensilvania. Ohio y Japón firmaron este jueves una jornada de dominio desde la lomita y avanzaron a las finales de Estados Unidos e internacionales de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas de Béisbol
Walker Osborne y Shinnosuke Ijima lanzaron juegos completos para impulsar a sus equipos y dejar servidos los cruces del sábado: Ohio frente a Nevada y Japón contra Curazao
Ohio apuesta a otra revancha
Osborne, que en sus dos salidas previas no había trabajado más de 1 1/3 entradas, se extendió a 86 lanzamientos y permitió apenas una carrera y cuatro hits en el triunfo 7-1 sobre Iowa
El equipo de Hamilton, Ohio, ya sabe lo que es sufrir ante Nevada. La semana pasada cayó 6-5 por un sencillo decisivo en la última entrada y buscará revertir ese antecedente en el partido por el título nacional
Ohio llega fortalecido por su recorrido en la llave de perdedores, donde ganó cinco veces consecutivas y superó a sus rivales por 39-6 en ese tramo
Japón vuelve a cruzarse con Curazao
Ijima, que había acumulado apenas cuatro entradas entre sus dos apariciones anteriores, trabajó los seis capítulos completos en la victoria 4-1 sobre Latinoamérica
Ahora Japón tendrá una nueva oportunidad ante Curazao, el mismo rival que lo había vencido 6-0 al comienzo del torneo con un juego sin hits combinado
Curazao, con sede en Willemstad, también había superado a Corea del Sur por 1-0 y a Nicaragua por 12-3 para llegar a esta instancia
El ganador de cada cruce avanzará al partido por el campeonato absoluto del domingo
Dos semifinales con historia reciente
En la rama internacional, el duelo promete una nueva pulseada entre dos equipos que se apoyan en su pitcheo. Japón se recuperó del golpe inicial y encadenó actuaciones más sólidas desde entonces
En Curazao, el brazo más consistente ha sido el de Jaymiëll Martina, mientras que Japón encontró respuestas recientes con Rui Tobata, decisivo en el juego del jueves y también ganador desde el montículo en la ronda anterior
En la llave estadounidense, Nevada llega sin haber conectado cuadrangulares, pero con una ofensiva paciente, capaz de fabricar carreras con corredores en base y batazos oportunos. Ohio, en cambio, confía en repetir su fórmula de presión constante y defensa sólida