(Enviado especial a Chicago) Bastó con que Olivia Dean tomara el escenario principal de Lollapalooza Chicago para transformar Grant Park en algo parecido a un club de soul y R&B. Con una voz cálida, una banda de impronta clásica y una presencia natural, la británica construyó uno de los momentos más altos de la tercera jornada del festival
Su presentación incluyó 19 canciones en una hora y media, con un recorrido que combinó sensibilidad, groove y una conexión directa con el público. Después de abrir con “Nice to each other” y “Lady Lady”, Dean habló por primera vez con la audiencia y sostuvo ese tono cercano durante gran parte del show, como si estuviera tocando en una sala pequeña y no frente a miles de personas
Un ascenso confirmado en escena
La cantante recordó su paso por la edición 2024 del festival, cuando actuó en un horario vespertino, y también su primer recital en solitario en la ciudad, apenas un año atrás, ante unas 1.500 personas. La comparación con la convocatoria actual dejó en claro el salto que dio su carrera, impulsada por The Art of Loving, el disco que la ubicó entre las voces más populares de la nueva escena británica
Ese álbum, inspirado en el libro de Bell Hooks, la llevó a explorar el amor en distintas formas: desde los vínculos y las rupturas hasta la autoestima y el deseo. Esa búsqueda apareció con fuerza en canciones como “So easy to fall in love” y “Let Alone The One You Love”, dos de los pasajes más celebrados de la noche
Una banda a la vieja escuela
El sostén del show estuvo en una formación sólida, con dos guitarras, bajo, batería, piano, vientos y coros. Ese entramado le dio al repertorio un pulso bailable y elegante, especialmente en “Messy” y “Carmen”, dedicada a su abuela, una migrante de Guayana que se instaló en el Reino Unido a los 18 años
También hubo espacio para “Move on up”, versión de Curtis Mayfield, que Dean aprovechó para presentar a los músicos. Y hacia el final llegó una sorpresa: Sam Fender subió al escenario para interpretar “Rein me in”, la canción que grabaron juntos y que alcanzó un récord de semanas consecutivas en la cima del chart británico
El cierre con “Man I need” confirmó lo esencial de la propuesta: una cantante en pleno ascenso, respaldada por una banda impecable y capaz de convertir un festival multitudinario en una experiencia de cercanía
El resto de la jornada
Antes, Geese había cerrado el escenario Allianz con su indie rock de herencia neoyorquina, en una actuación que reafirmó el crecimiento del grupo en este tipo de plazas. Cameron Winter, con gestos mínimos y una voz siempre al borde del desvío, sostuvo la atención mientras el resto de la banda administraba los climas del set
La fecha había arrancado con ajustes por la lluvia de la mañana y siguió con una puesta distinta de The Neighbourhood, que avisó que parte de su equipo no había llegado a tiempo. Aun así, el grupo armó un show alrededor de una casa suburbana y Jesse Rutherford encabezó la escena con un formato menos tradicional, pero efectivo para el público que acompañó la propuesta
Así, Lollapalooza Chicago cerró su día 3 con una mezcla de clima, estilos y contrastes. Mientras ya se mira de reojo la etapa sudamericana del tour, la ciudad volvió a dejar una noche marcada por la variedad y por una actuación que confirmó a Olivia Dean como nombre mayor