Un padre y su hijo quedaron formalmente acusados por retener durante 15 horas a dos biólogas del Servicio Forestal de Estados Unidos en una zona aislada del norte de California. Las víctimas fueron obligadas a entrar a un tráiler, con las manos atadas y bajo amenaza de un rifle, antes de ser liberadas en un operativo federal
El episodio ocurrió el 16 de julio cerca del campamento Gumboot Lake, dentro del Bosque Nacional Shasta-Trinity, a unos 185 kilómetros al sur de la frontera con Oregón. Joseph Charles Henrichsen, de 49 años, se acercó a las trabajadoras mientras realizaban tareas de rutina y luego las condujo por la fuerza hasta el refugio improvisado. Su hijo, Phoenix Henrichsen, de 23 años, participó en el traslado y el encierro
Desde el tráiler, Phoenix realizó llamadas en las que avisó que tenía retenidas a dos empleadas federales y que estaba armado. En una de ellas advirtió que contaba con munición lista para quien intentara intervenir, según consta en la acusación federal
La alerta inicial llegó a las 10:55 de la mañana por parte de un agente de seguridad del propio Servicio Forestal. Poco después, el sheriff del condado de Siskiyou desplegó agentes y drones en la zona, mientras el FBI movilizaba equipos de negociación, unidades SWAT y un grupo de rescate de rehenes desde Quantico, Virginia
Los drones permitieron ubicar el tráiler pasada la una de la tarde. Las negociaciones comenzaron a las cuatro y se extendieron durante varias horas hasta que, ya de noche, las dos biólogas fueron liberadas y los sospechosos se entregaron sin que las autoridades informaran lesiones graves. Las víctimas no fueron identificadas
La fiscalía sostiene que Joseph Henrichsen tiene un largo historial penal desde 1998, con antecedentes por asalto con arma mortal, portación de arma y tentativa de robo. También había enfrentado una causa en 2022 por acoso, crimen de odio y hostigamiento grave contra un vecino al que había confundido con ruso, proceso que fue archivado por falta de tratamiento psiquiátrico disponible a tiempo
El gran jurado federal imputó a ambos por dos cargos de secuestro de un empleado federal. Joseph, además, enfrenta acusaciones por agresión con arma mortal a un empleado federal, portación de arma durante un crimen violento y ataque a un oficial federal
Si son condenados por secuestro, la pena máxima prevista es cadena perpetua y una multa de 250.000 dólares; los cargos adicionales contra el padre podrían sumar hasta 20 años más