Omar Paganini sostiene que el escenario internacional atraviesa una crisis de la democracia liberal y del multilateralismo. Según su análisis, el poder se concentra cada vez más en líderes fuertes que privilegian la negociación directa entre gobiernos por encima de las instituciones y las reglas compartidas
El excanciller uruguayo considera que América Latina enfrenta un desafío particular ante la creciente influencia de Donald Trump. A su entender, la administración estadounidense observa a la región como un espacio propio de influencia y busca limitar la presencia estratégica de China
Una democracia con menos controles
Paganini diferencia la democracia liberal de un sistema basado únicamente en el voto. Para que exista un régimen de ese tipo, afirma, también deben funcionar la división de poderes, las garantías individuales y la protección de las minorías
La aceleración de la vida política y el reclamo social por respuestas inmediatas, explica, favorecen la concentración de atribuciones en los poderes ejecutivos. Ese proceso puede debilitar a los Parlamentos, a la Justicia y a los mecanismos de control
El riesgo, agrega, no depende tanto de que un gobierno sea de derecha o de izquierda, sino de cómo se distribuye el poder. Cuando el Ejecutivo avanza sobre las demás instituciones y se deterioran los derechos, puede consolidarse una democracia mayoritaria con rasgos autoritarios
La disputa entre Washington y Beijing
El exministro uruguayo vincula la política estadounidense hacia América Latina con la preocupación por la presencia china en sectores estratégicos. Entre los puntos sensibles menciona el Canal de Panamá, el puerto peruano de Chancay y el acceso a minerales críticos
Sin embargo, considera inviable que los países latinoamericanos rompan sus relaciones comerciales y financieras con China. Por eso propone mantener vínculos con ambas potencias, sumar a Europa y ampliar las opciones disponibles para preservar margen de autonomía
En esa estrategia ubica los acuerdos comerciales con países de intereses similares, el vínculo entre la Unión Europea y el Mercosur y la cooperación con las naciones del Tratado del Pacífico. También cuestiona la política arancelaria de Estados Unidos, a la que considera incompatible con una visión moderna del comercio
El giro político de la región
Paganini interpreta la sucesión de gobiernos de derecha e izquierda como un movimiento pendular. En su visión, la inseguridad y la desigualdad son los dos problemas que más influyen en las decisiones electorales: una parte de la sociedad busca orden, mientras otra reclama políticas sociales
La fragilidad institucional, advierte, puede convertir ese péndulo en una deriva autoritaria. Como antecedente menciona al chavismo en Venezuela, cuya concentración de poder terminó modificando las reglas para prolongarse en el gobierno
Venezuela y la búsqueda de una salida
El dirigente califica la experiencia chavista como una de las grandes crisis políticas del continente y señala que entre el 25% y el 30% de la población venezolana abandonó el país sin que mediara una guerra
Aunque observa expectativas de cambio tras la intervención de Washington y la salida de Nicolás Maduro, también expresa dudas sobre el rumbo del país. Sostiene que el chavismo continúa en el poder, que persisten los presos políticos y que todavía no existe una apertura democrática clara
Para avanzar hacia una transición, considera necesaria una negociación que incluya a las fuerzas democráticas y a María Corina Machado, a quien identifica como la principal referente del movimiento opositor pacífico
Brasil ante sus dilemas internos
Sobre las elecciones presidenciales brasileñas, Paganini afirma que el escenario está marcado por la polarización, las causas judiciales y las denuncias. También advierte que el desequilibrio fiscal acumulado puede frenar la economía debido al peso creciente de los intereses
Además, observa un debilitamiento del liderazgo regional de Brasil. A su juicio, el tamaño del país, sus conflictos internos y la protección de sectores específicos dificultan que Brasil impulse un proyecto común para Sudamérica
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, sostiene, podría modificar esa dinámica al ofrecer nuevos mercados y reducir la dependencia de Brasil como principal puerta de acceso comercial. Aun así, considera que el país seguirá siendo una potencia industrial y un actor central del continente