Una infancia muy difícil

Pixie y Polina fueron rescatadas en Lomas de Zamora junto a su mamá y sus hermanos. La perra hizo todo lo posible para proteger a sus cachorros en un entorno muy precario, refugiándolos bajo un techo improvisado y sobre un pedazo de colchón

Con el correr de las semanas, sus hermanos fueron adoptados. Ellas, en cambio, necesitaron más tiempo y quedaron al cuidado de Patitas al Rescate para crecer, fortalecerse y completar su desarrollo. Hoy, con casi tres meses, están listas para dar el siguiente paso

Dos personalidades distintas

Polina es una cachorra dulce, tranquila y muy cariñosa. Disfruta de la compañía humana, le gusta compartir los momentos del día y, sobre todo, dormir a upa. Puede tomarse un poco de tiempo para entrar en confianza, pero cuando lo hace se muestra afectuosa, con besos, mimos y muchas ganas de estar cerca

Pixie, la más pequeña de la camada, combina ternura, curiosidad y juego. Es mimosa, divertida y bastante traviesa. Le encanta explorar, descubrir cosas nuevas y hacer alguna pequeña travesura que termina sacando una sonrisa. Después de investigar, también disfruta de las caricias y el contacto

Una adopción con vínculo

Desde el refugio consideran ideal que puedan seguir creciendo juntas, aunque no es una condición obligatoria para la adopción. Si aparece una familia dispuesta a recibir a las dos, aseguran que serían muy felices de permanecer unidas

Quienes quieran darles un hogar pueden completar el formulario de preadopción disponible en el enlace de la biografía de Instagram de Patitas al Rescate. Desde el refugio recuerdan que adoptar implica un compromiso para toda la vida y que, en el caso de los cachorros, hacen falta tiempo, espacio, paciencia y dedicación para acompañar una etapa clave de su desarrollo