Comprobar dos veces si la puerta de casa quedó bien cerrada es una conducta habitual para muchas personas. Suele aparecer en momentos de apuro, cuando la mente está ocupada con distintas responsabilidades y surge la duda sobre si la acción se realizó correctamente
La duda sobre lo que se recuerda
Un estudio realizado en 2003 por Marcel van den Hout y Merel Kindt analizó por qué algunas personas repiten una acción después de haberla completado. Sus conclusiones señalaron que ciertos individuos desconfían de su propia memoria y vuelven a comprobar lo que hicieron para recuperar la tranquilidad
La psicóloga Olga Albaladejo explicó que este patrón también puede estar relacionado con la necesidad de confirmar que cada acción se ejecutó de manera correcta. En el caso de una puerta, la persona podría sentir incertidumbre sobre lo que ocurriría si hubiera quedado abierta
El temor a las consecuencias
Las comprobaciones pueden surgir del deseo de evitar una eventual responsabilidad por un error. En este sentido, Stanley Rachman planteó que influyen la importancia que la persona atribuye a prevenir un daño, la probabilidad que le asigna y la gravedad que imagina para sus consecuencias
Este modo de interpretar las situaciones puede reflejar un sesgo de negatividad, es decir, una tendencia a concentrarse en los aspectos desfavorables de cada suceso
Cuándo puede requerir atención
Revisar una puerta en dos ocasiones no constituye necesariamente una señal de alarma. La situación puede ser diferente cuando la comprobación se repite de manera reiterada y afecta la vida cotidiana, ya que podría vincularse con un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)