Un método casero propone introducir un clavo en el tronco de un árbol frutal para favorecer la aparición de flores y frutos. La idea parte de que una lesión provocaría estrés y llevaría a la planta a priorizar la reproducción por sobre el crecimiento
Según esta explicación, el árbol percibiría una amenaza y destinaría parte de sus recursos a producir flores y frutos como respuesta de supervivencia. Sin embargo, no está demostrado que colocar un clavo aumente la producción ni que acelere ese proceso
Una lesión puede afectar la salud del árbol
Perforar el tronco puede dañar su estructura y facilitar el ingreso de hongos y otros organismos. Además, un clavo oxidado no garantiza que la planta absorba nutrientes beneficiosos ni que produzca una mayor cantidad de frutos
Por ese motivo, no se recomienda usar perforaciones como práctica habitual, especialmente en árboles jóvenes, debilitados o enfermos. Que una planta responda a determinadas situaciones de estrés no significa que cualquier herida tenga un efecto positivo
Qué revisar cuando hay pocas flores o frutos
Antes de intervenir el tronco, conviene evaluar las condiciones de crecimiento del ejemplar. La exposición al sol, el riego, el tipo de suelo, la fertilización y las podas pueden influir en la floración y la producción
También es necesario considerar que algunas especies tardan varios años en comenzar a dar frutos y que otras necesitan un ejemplar compatible para lograr una polinización adecuada. Respetar los tiempos naturales y mantener cuidados apropiados ofrece una alternativa más segura que provocar una herida