La primavera podría dejar lluvias superiores a las habituales en amplias zonas de la Argentina, pero el impacto no será uniforme. Mientras algunas regiones estarán expuestas a anegamientos y crecidas, otras continuarán bajo presión por la falta de agua
El pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional permite observar tendencias para octubre, noviembre y diciembre, aunque no determina con precisión cuándo ocurrirán las tormentas más fuertes ni qué lugares sufrirán los mayores daños
La humedad acumulada en los suelos, la intensidad de cada episodio y la capacidad de los ríos y desagües para evacuar el excedente serán claves. En buena parte del territorio argentino, la probabilidad de precipitaciones por encima de lo normal se ubica entre el 30% y el 70%
El NEA, entre las áreas con mayor probabilidad de lluvias
Misiones, Corrientes y sectores de Chaco y Santa Fe aparecen entre las zonas más expuestas a registros superiores a los habituales. En esos lugares, los acumulados históricos pueden llegar a 260 milímetros
Algunas áreas ya recibieron durante el mes pasado las lluvias más abundantes del año. Si se producen nuevos episodios sobre terrenos saturados, disminuirá la capacidad de absorción y crecerá el riesgo de anegamientos, especialmente en zonas bajas
El impacto sobre las localidades y la actividad agropecuaria dependerá de la cantidad de agua caída, su distribución y el estado previo de los suelos y los cursos de agua
El Litoral sigue de cerca la evolución de los ríos
En el Litoral, la combinación de precipitaciones abundantes y grandes cuencas fluviales puede elevar el riesgo de inundaciones. El comportamiento de los ríos Paraná y Uruguay será una de las principales variables durante los próximos meses
El caudal que llega a la represa de Yacyretá rondaba los 28.000 metros cúbicos por segundo y mantenía una tendencia creciente. Ante el aumento de las descargas y de las lluvias en la cuenca, se abrieron las compuertas del vertedero principal
El río Iguazú, uno de los afluentes del Paraná, también registró un aumento de su caudal, de 1500 a 9000 metros cúbicos por segundo. En Concordia, Entre Ríos, la crecida del río Uruguay ya obligó a evacuar a familias de sectores expuestos
El riesgo no depende únicamente de la lluvia registrada en una localidad. También influyen las precipitaciones aguas arriba y el volumen de agua que llega desde otros puntos de la cuenca
Cuyo: nieve en la cordillera y una posible mejora hídrica
Las nevadas de octubre complicaron la circulación en la cordillera y el tránsito hacia Chile, pero también podrían beneficiar las reservas de agua de Mendoza y San Juan, dos provincias que atraviesan una sequía prolongada desde 2010
El aporte de la nieve dependerá de la cantidad acumulada, su contenido de agua y las condiciones del deshielo. La nieve cordillerana alimenta los ríos destinados al abastecimiento y al riego, aunque una temporada con mayores nevadas no garantiza una recuperación inmediata de las reservas
En la región, los registros históricos de precipitaciones máximas diarias no suelen superar los 90 milímetros, una cifra inferior a la de otras zonas del país
La región central enfrenta lluvias sobre suelos productivos
La región central y la provincia de Buenos Aires concentran una parte importante de la población y de la producción nacional. Por eso, las lluvias superiores a las normales podrían afectar tanto a las ciudades como a las áreas rurales
Durante episodios intensos, los acumulados históricos pueden superar los 250 milímetros. El agua puede favorecer la humedad de los cultivos, pero también retrasar las labores, dificultar el tránsito por caminos rurales y generar anegamientos cuando los suelos ya están cargados
Buenos Aires y el AMBA, atentos a la saturación del suelo
El oeste bonaerense presenta una mayor probabilidad de recibir lluvias por encima de los valores normales. En otras zonas de la provincia, las precipitaciones podrían ubicarse entre los registros habituales y superiores a ellos
La situación se ve condicionada por una saturación de los suelos que alcanzó el 95%. Con poca capacidad para absorber nuevas lluvias, el agua puede escurrir con mayor rapidez y acumularse en sectores bajos
En las zonas rurales, el exceso hídrico puede afectar cultivos, retrasar tareas y complicar la circulación. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, el riesgo dependerá además de la intensidad de las tormentas, el funcionamiento de los desagües y el estado de la infraestructura hidráulica
Una tormenta intensa puede provocar anegamientos en pocos minutos, incluso si el acumulado total del trimestre no resulta excepcional. Por eso, las alertas y los pronósticos de corto plazo serán tan importantes como la tendencia estacional
Patagonia: contrastes entre el norte y Tierra del Fuego
El panorama patagónico presenta diferencias marcadas. Neuquén y Río Negro concentran algunas de las mayores probabilidades de lluvias superiores a las normales, mientras que también hay sectores de Chubut y Santa Cruz expuestos a precipitaciones abundantes
Los acumulados históricos varían ampliamente, con máximos de entre 40 y 250 milímetros según el área. Esa amplitud obliga a analizar los riesgos de manera localizada
En el extremo sur, Tierra del Fuego aparece entre las zonas con mayor probabilidad de atravesar condiciones de sequía. La región combina así problemas vinculados con el exceso de agua en algunos sectores y con el déficit de lluvias en otros
El NOA continúa condicionado por la falta de lluvias
El noroeste argentino se encuentra entre las áreas con menor probabilidad de precipitaciones. Entre marzo y septiembre se registraron pocos episodios de lluvias diarias significativas, con acumulados que no superaron los 20 milímetros
La continuidad de este escenario podría limitar la recuperación de la humedad del suelo y presionar sobre la disponibilidad de agua, especialmente si coincide con temperaturas superiores a las normales
Así, el mismo patrón climático puede generar consecuencias opuestas según la región: crecidas y anegamientos en el Litoral, exceso de agua en áreas agrícolas y una mayor preocupación por la sequía en parte del NOA, la Patagonia andina y Tierra del Fuego