Las protestas contra el encarecimiento de la vida volvieron a movilizar a distintos sectores sociales en Francia, a seis meses de las elecciones presidenciales que definirán al sucesor de Emmanuel Macron

La convocatoria reunió a integrantes de los Chalecos amarillos, jóvenes de la generación Z, campesinos, profesores, jubilados y activistas climáticos. El llamado, denominado “Amarillos y jóvenes”, plantea una convergencia de reclamos vinculados con los salarios, los servicios públicos y el aumento de los precios

El combustible ocupa un lugar central en el malestar. Su precio aumentó desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, el 28 de febrero. También hubo protestas estudiantiles por mejores condiciones en los liceos

Bloqueos y tensión en las calles

Durante la mañana se registraron bloqueos de rutas y rotondas en Rennes, Marsella y Lyon. Estos espacios tienen un valor simbólico para los Chalecos amarillos, que protagonizaron protestas contra el aumento de los combustibles en 2018 y 2019

En Guéret, unas 300 personas participaron de una manifestación; aproximadamente una cuarta parte eran estudiantes de secundaria. Las autoridades calculan que la jornada podría reunir a 200.000 manifestantes en todo el país, incluidos 40.000 en París

En la capital, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para impedir marchas no autorizadas. También controlaron estaciones ferroviarias y restringieron las manifestaciones en los Campos Elíseos

En la plaza de la República se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y policías. Hacia el mediodía, 166 personas habían sido detenidas

El reclamo llega al debate presupuestario

El gobierno intenta contener la protesta con fondos adicionales para el sector agrícola previstos para 2027, la liberación de 10 millones de barriles de gasóleo y ayudas para localidades rurales

Los manifestantes también exigen medidas sobre los salarios, los precios del combustible y el presupuesto nacional. El Ejecutivo busca aprobar un plan fiscal para 2027 que contempla un ajuste de 54.000 millones de euros, equivalentes a 60.780 millones de dólares, para sanear las cuentas públicas

Macron pidió calma y sostuvo que el derecho a manifestarse debe ejercerse con respeto, sin insultos ni destrozos. Las autoridades, en tanto, advirtieron que podrían utilizar granadas aturdidoras ante nuevos disturbios

La movilización reabre además la disputa electoral. Los sectores oficialistas y de extrema derecha acusan a La Francia Insumisa, el partido de Jean-Luc Mélenchon, de aprovechar la tensión social