Denisse González fue internada por cuarta vez en el año después de que sus plaquetas volvieran a descender. La exparticipante de Gran Hermano había contado que fue diagnosticada, dos meses atrás, con púrpura trombocitopénica inmune (PTI)
La enfermedad es un trastorno autoinmune: las defensas del organismo identifican las propias plaquetas como un objetivo y favorecen su destrucción. En algunos casos, la respuesta inmunitaria también afecta la producción de estas células en la médula ósea
Una enfermedad que puede avanzar sin señales claras
Las plaquetas son fragmentos celulares que intervienen en la coagulación y ayudan a detener los sangrados. Cuando su cantidad disminuye, pueden aparecer moretones, petequias —pequeñas manchas rojizas en la piel—, sangrado nasal o de encías y menstruaciones más abundantes
Sin embargo, algunas personas no presentan síntomas. Por eso, la detección requiere revisar la historia clínica, realizar un examen físico y solicitar un hemograma para conocer el número de plaquetas
La PTI se diagnostica por exclusión. Antes de confirmarla, los especialistas deben descartar otras causas posibles de trombocitopenia, lo que puede demorar la identificación de la enfermedad
Quiénes pueden desarrollarla
La PTI es poco frecuente y puede aparecer tanto en niños como en adultos. Se estiman entre dos y cinco diagnósticos anuales por cada 100.000 habitantes
Entre los adultos jóvenes, la enfermedad se observa con mayor frecuencia en mujeres. En edades más avanzadas, la diferencia entre ambos sexos disminuye. En los niños suele presentarse de manera aguda, muchas veces después de una infección, y puede resolverse espontáneamente. En los adultos tiende a persistir durante más tiempo
La forma primaria aparece sin que se identifique una enfermedad subyacente. La forma secundaria puede relacionarse con otras enfermedades autoinmunes, infecciones o trastornos linfoproliferativos. En muchos pacientes no se logra establecer qué desencadenó la respuesta inmunitaria
El tratamiento depende de cada paciente
La decisión terapéutica se toma según el recuento de plaquetas, la presencia y gravedad de los sangrados, la edad, las enfermedades asociadas y las características particulares de cada persona
No todos los pacientes necesitan medicación. Cuando no existen sangrados importantes y el recuento lo permite, puede indicarse seguimiento clínico y controles de laboratorio
Si es necesario tratar la enfermedad, los corticoides suelen ser una de las primeras alternativas porque reducen la respuesta inmunitaria que destruye las plaquetas. Para quienes no responden, recaen o requieren otra estrategia, existen opciones como los agonistas del receptor de trombopoyetina, entre ellos el romiplostim, que estimulan la producción plaquetaria en la médula ósea
También pueden utilizarse rituximab, inmunoglobulina intravenosa o, en casos seleccionados, una esplenectomía. Las hemorragias graves requieren atención urgente y pueden demandar la combinación de varios tratamientos
El objetivo no siempre es alcanzar un recuento normal de plaquetas, sino mantener un nivel que reduzca el riesgo de hemorragias clínicamente relevantes y permita preservar la calidad de vida