Una visita con mensaje político

Vladímir Putin llegó por primera vez a Iturup, una de las islas Kuriles administradas por Moscú y reclamadas por Japón. En su paso por el archipiélago, visitó una planta procesadora de pescado, un hospital y una escuela, además de conversar brevemente con vecinos y reunirse con Valery Limarenko, gobernador de Sajalín

La escala reabrió una disputa histórica entre Rusia y Japón por las islas del sur del archipiélago, que en Tokio son conocidas como Territorios del Norte

La reacción de Tokio

El gobierno japonés respondió de inmediato. El ministro de Exteriores, Toshimitsu Motegi, aseguró que su país protestó enérgicamente por el viaje presidencial a la isla, a la que Japón llama Etorofu

La controversia remite a la ocupación soviética de esas islas al final de la Segunda Guerra Mundial y a la falta de un tratado de paz entre ambos países. Desde entonces, los contactos diplomáticos no han logrado cerrar la disputa

La advertencia desde Sajalín

Antes de llegar a Iturup, Putin hizo una parada en Sajalín. Allí, durante una visita al crucero portamisiles Variag y en medio de maniobras de la Flota del Pacífico, advirtió que Moscú responderá de forma simétrica si gobiernos europeos confiscan buques mercantes rusos

También sostuvo que una eventual respuesta no tendría por qué limitarse al mismo escenario marítimo y podría producirse donde Rusia lo considere necesario. Según dijo, la idea de requisar barcos y vender su carga equivale a piratería y saqueo

Presión sobre la flota en la sombra

Sus declaraciones coincidieron con un endurecimiento de la presión de la Unión Europea sobre la llamada flota en la sombra rusa, con sanciones ampliadas, retenciones de embarcaciones e inspecciones a algunas tripulaciones

La gira de Putin por el Lejano Oriente ruso combinó esa señal militar con un gesto político en un territorio cuya soberanía sigue abierta. Para Japón, las islas más meridionales de las Kuriles forman parte de su territorio por razones históricas y jurídicas