Una mirada inédita desde el espacio

Antes de que la tripulación perdiera contacto con la Tierra durante unos 40 minutos, Reid Wiseman dejó una de las primeras impresiones de la misión: dijo que el planeta se veía como una pequeña media luna, y lo describió como una vista magnífica y majestuosa

Durante ese tramo de aislamiento, los astronautas quedaron sin comunicación con el control terrestre por algunos minutos, hasta que se restableció el enlace con un mensaje de alivio y celebración a bordo de Orión

El regreso tras una travesía histórica

La misión concluyó con el amerizaje de la cápsula en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, a casi 40.000 kilómetros por hora. Luego, los equipos de rescate trasladaron a los cuatro tripulantes en helicóptero al buque USS John P. Murtha

El cierre de la operación llegó después de una etapa que marcó un hito: los astronautas se convirtieron en los seres humanos que más lejos se han adentrado en el espacio hasta el momento

El lado oculto de la Luna, en primera persona

La misión tuvo como uno de sus objetivos principales observar y registrar imágenes del lado oculto de la Luna, una región que no puede verse desde la Tierra. Wiseman aseguró que vieron escenas que ningún ser humano había observado antes y dijo que lo que tenían frente a la ventana era indescriptible

También destacó el carácter surrealista de la experiencia y admitió que no alcanzaban los adjetivos para describir lo que estaban viendo

Récord y controles médicos

Además de la exploración lunar, la tripulación rompió el récord de distancia para una misión tripulada, con 400.171 kilómetros, una marca que permanecía desde Apolo 13

Tras volver a la Tierra, los astronautas no quedaron liberados de inmediato: fueron sometidos a evaluaciones físicas para medir cómo responde el cuerpo humano después de una exposición tan extrema. Esa información será clave para futuras misiones