ROSARIO.- Con el eje curatorial puesto en la celebración, MicroFeria De Arte Rosario 2026 festeja su décima edición en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), frente al río Paraná, con entrada libre y una circulación pensada para recorrer sin sobresaltos, de punta a punta

La muestra reúne hasta el domingo a quince duplas de galerías seleccionadas por convocatoria, con 30 espacios de arte de provincias como Tucumán, La Rioja, Santa Cruz, Córdoba, Buenos Aires y La Plata. A pesar de la lluvia, la feria mantuvo el movimiento de público y de ventas

Diez años de trabajo sostenido

En esta década ininterrumpida, MicroFeria ya convocó a más de 100 galerías, 800 artistas y miles de visitantes. La organización está a cargo de trabajadores estatales, y este año el equipo sumó a Clara López Verrilli, con Carlos Stía como asesor

Roberto Echen, fundador y director del encuentro, destacó la continuidad del proyecto y la apuesta por ejes curatoriales abiertos, pensados como disparadores para los espacios participantes. También señaló que la feria y la escena cultural rosarina se sostienen en una valoración de lo pequeño, lo austero y lo sin pretensiones

Obras, cruces y homenajes

La feria mezcla galerías consolidadas con espacios alternativos en stands compartidos. También es gratuita para los expositores y reserva un lugar para propuestas rosarinas sin exigencias de cupo

Entre las obras destacadas aparece una relectura contemporánea de Manifestación, de Antonio Berni, realizada por Ezequiel Nant sobre bolsas de friselina. La pieza ya lleva punto rojo y saldrá luego hacia una colección porteña

En otro sector, Cristian Fernández, del estudio Dark Haus, recreó La Mistorela, una escultura de Roberto Delgado, y la activó con una degustación de mistol. También hay un espacio dedicado a Graciela Sacco y otro montaje impulsado por Violeta Mansilla, Catalina Urtubey y Virginia Negri, con objetos psicomágicos y una estética performática

La feria suma además obras a beneficio de la Carroza del Orgullo, presentaciones de Mele Bruniard, intervenciones de Sol Quirincich sobre los vidrios del CEC y trabajos de Rosa Aragone en el espacio de Subsuelo

Compras, premios y adquisiciones

El Premio Pascual Construcciones financió adquisiciones para instituciones de arte: el Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson incorporó seis piezas de cerámica de Richar De Itatí, mientras que el Macro sumó tres obras del colectivo Rosa Chancho

También se dieron a conocer los artistas seleccionados para los premios destinados a emergentes y se entregaron distinciones del programa Mejores Amigos, que permite a compradores asociarse con el stand que más les interesa

La ciudad como expansión de la feria

La programación se derrama por Rosario. Hay tres generaciones de artistas reunidas bajo curaduría de Guillermo Fantoni: Juan Grela en Diego Obligado, Julián Usandizaga en Subsuelo y Rodolfo Perassi en Espacio San Cristóbal

Gabriela Galassi, que dejó Estudio G para abrir Mostra junto con Esteban Lattuca, presentó una colectiva con Adrián Villar Rojas. En paralelo, Raúl Flores encabezó un recorrido por el Macro, el Castagnino y el Museo Estévez, mientras otras galerías muestran obras de Gyula Kosice, Fabián Burgos, Max Cachimba, Valentino Gabelich y el grupo ROZARTE

También hay producción en proceso: veinte artistas trabajan en La Toma dentro del programa de formación de CRUDO, y en Casa Vanzo Wernicke funciona Hidrofantasías, el primer espacio público de Rosario dedicado a la investigación artística. La escena suma, además, la exposición Lupercaria de Gustavo Galuppo y Epistolario, de Lucía Rondina, en Casa Morla

La edición aniversario deja una impresión clara: Rosario convirtió a MicroFeria en una cita estable, abierta y en movimiento, con una identidad propia que sigue creciendo entre galerías, museos, talleres y nuevas generaciones de artistas