San Juan de la Rambla, en el norte de Tenerife, se asoma esta noche al escaparate nacional con su participación en el Grand Prix del verano. Pero detrás de la cita televisiva hay un municipio de casi 5.000 habitantes donde conviven el paisaje volcánico, la memoria histórica y una economía ligada a la tierra

Un litoral de roca, mar y baño natural

La imagen más reconocible del pueblo es el charco de La Laja: una piscina natural junto al casco urbano, formada por coladas y piroclastos basálticos en el borde litoral. La acción del mar sobre la roca volcánica ha dado lugar a un enclave muy frecuentado para el baño

Al sur, los acantilados albergan la Zona Arqueológica de los barrancos de La Chaurera y Ruiz, considerada el espacio con mayor densidad de yacimientos guanches conocidos en Tenerife. Allí se conservan cuevas de habitación y enterramiento excavadas desde los años 50 del siglo pasado

El Barranco de Ruiz suma además valor ambiental por su categoría de Sitio de Interés Científico, con bosques de laurisilva y formaciones termófilas

Campo, malvasía y fruta local

El paisaje también explica la actividad económica del municipio: plataneras en la franja costera y bancales de papas y hortalizas en las medianías. El plátano desplazó a la vid a comienzos del siglo XX, aunque la malvasía nunca desapareció del todo de la identidad local

Ya en 1676, Juan Núñez de la Peña describía la zona como un lugar “de muchas viñas de Malvasía”. Hoy el municipio impulsa la recuperación de estas plantaciones bajo la marca “malvasía de La Rambla”. A ello se añade el durazno ramblero, una fruta propia del municipio con la que se proyecta una ruta turística en flor

Desde 2012, San Juan de la Rambla forma parte de la Red Terrae y en 2025 formalizó acuerdos entre productores, comercios y restaurantes bajo el sello Km0 Terrae para reforzar el consumo de producto local

Un casco histórico marcado por la piedra y una riada

El origen del municipio se remonta a principios del siglo XVI, cuando el colono portugués Martín Rodríguez levantó una ermita dedicada a San Juan Bautista, alrededor de la cual fue creciendo el núcleo urbano

La Calle de la Alhóndiga conserva su empedrado original y también la huella del gran Aluvión de 1826, recordado como uno de los episodios más graves sufridos en la isla desde la conquista. En la fachada de la Casa de los Alonso del Castillo sigue visible la inscripción que lo recuerda

La Casa La Alhóndiga, del siglo XVII, fue almacén de grano, cárcel y primer ayuntamiento del municipio. El barrio de Los Quevedos, con sus casas de piedra basáltica en las medianías, está protegido como Bien de Interés Cultural. En 1925, Alfonso XIII concedió a San Juan de la Rambla el título de villa

Esta noche, ese patrimonio de mar, lava, viñas y memoria se medirá en el plató de Grand Prix. Ramón García, junto a Lalachus, Wilbur y Gorka Rodríguez, recibirá a los rambleros a las 22:00 horas en la 18ª edición del programa