El sándwich coreano se ha convertido en una opción llamativa para la merienda o el desayuno por su mezcla de texturas y sabores. Crujiente por fuera y jugoso por dentro, reúne ingredientes sencillos en una preparación rápida y resultona

Su seña de identidad está en la salsa, hecha con mayonesa, kétchup y un toque de azúcar, que aporta un contraste dulce y cremoso. La receta también destaca por la combinación de tortilla fina con verduras ralladas, jamón cocido, quesos y pan de molde dorado

Una receta lista en 20 minutos

La preparación total lleva unos 20 minutos. La clave está en montar bien las capas para lograr un bocado equilibrado, con el huevo como base jugosa y el pan tostado como cierre crujiente

Conservación y servicio

Esta receta rinde 1 sándwich, es decir, una porción individual. Lo ideal es consumirlo recién hecho, aunque puede guardarse en la nevera, envuelto en papel de aluminio o film, hasta 24 horas

Antes de comerlo, conviene calentarlo de nuevo en sartén o en sandwichera para recuperar su textura original