La hepatitis viral sigue siendo un riesgo relevante para la salud pública, pero hay medidas concretas que pueden aplicarse desde hoy para reducir la posibilidad de contagio
Las formas de transmisión varían según el tipo: las hepatitis A y E suelen propagarse por agua o alimentos contaminados; la B y la C pueden transmitirse por contacto con sangre, relaciones sexuales sin protección o de madre a hijo durante el parto; y la D afecta a personas que ya viven con hepatitis B
1. Vacunación al día
Completar el esquema contra hepatitis A y B es una de las formas más efectivas de protección. Estas vacunas se aplican en la infancia y también se recomiendan para personas con mayor riesgo
Revisar hoy el carnet de vacunación puede marcar la diferencia entre estar protegido o seguir expuesto
2. Higiene estricta en manos, agua y alimentos
Lavarse las manos con agua y jabón, sobre todo antes de comer y después de ir al baño, ayuda a cortar la transmisión de hepatitis A y E
También conviene beber agua potable, lavar y pelar frutas y verduras, y evitar alimentos de procedencia dudosa. Si existe desconfianza sobre el agua, hervirla antes de consumirla es una medida útil
3. Sexo seguro
El uso de preservativo en relaciones sexuales de riesgo reduce la exposición a hepatitis B y, en menor medida, a hepatitis C
Hablar abiertamente sobre el estado de salud y considerar pruebas periódicas es especialmente importante para personas con múltiples parejas sexuales o mayor vulnerabilidad
4. No compartir objetos con sangre
Jeringas, agujas, rastrillos, cepillos de dientes y objetos cortantes no deben compartirse. Incluso cantidades mínimas de sangre pueden transmitir hepatitis B o C
También es clave acudir a lugares certificados para tatuajes, perforaciones o cualquier procedimiento que rompa la piel
5. Conocer el propio estado de salud
Las pruebas de hepatitis son fundamentales si existe riesgo o nunca se ha realizado un estudio previo
El diagnóstico temprano permite iniciar tratamiento a tiempo y evita que una persona transmita el virus sin saberlo. En muchos casos, la infección puede permanecer sin síntomas durante años
6. Prepararse antes de viajar
Si se va a viajar a zonas con mayor presencia de hepatitis, conviene revisar vacunas, consultar a un médico y reforzar las precauciones con alimentos, agua y procedimientos médicos
En personas embarazadas, inmunocomprometidas o con enfermedad hepática, la evaluación previa es todavía más importante
Estas medidas no requieren grandes recursos, pero sí constancia. La prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar complicaciones graves como fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado