El dolor de espalda es uno de los malestares más comunes en la actualidad, en gran parte por las horas frente al ordenador, las malas posturas y el sedentarismo

Según Silvia Puentes, fisioterapeuta, fundadora y directora de Elite Pilates, mantener posturas incorrectas durante mucho tiempo o repetir movimientos mal ejecutados genera desequilibrios musculares, aumenta la presión sobre las articulaciones y puede terminar en dolor o lesión

En ese contexto, el Pilates se presenta como una herramienta útil para cuidar la espalda. Bien adaptado a cada persona, permite trabajar la zona posterior del cuerpo, mejorar la movilidad y reforzar el control corporal

Una rutina breve y eficaz

Puentes propone siete ejercicios sencillos para hacer en casa y enfocados en fortalecer la musculatura profunda y mejorar la movilidad de la columna

El primero consiste en elevar una pierna a 90 grados tumbado sobre la colchoneta, manteniendo la espalda en contacto con el suelo y alternando ambos lados

El segundo, conocido como “5-10-15”, pide estirar una pierna en distintas posiciones y sostenerla durante varios segundos para activar el centro abdominal y la pelvis sin perder estabilidad

El tercer movimiento es “rodar abajo”, que moviliza la columna desde la posición sentada y articula vértebra por vértebra para favorecer la flexibilidad

Después llegan el “estiramiento simple”, con flexión alterna de piernas hacia el pecho, y el “estiramiento doble”, que suma la extensión simultánea de brazos y piernas hacia el techo, siempre con respiración controlada y abdomen activo

La serie continúa con elevaciones alternas de rodilla en posición sentada, con la espalda recta, para activar glúteos y abdomen

El último ejercicio son los “círculos en la pared”, que buscan mantener la espalda totalmente apoyada mientras los brazos dibujan círculos, mejorando la postura y la conciencia corporal

Por qué ayuda a la espalda

El Pilates destaca por su trabajo sobre la musculatura profunda, clave para estabilizar las articulaciones y evitar sobrecargas

También favorece la flexibilidad muscular y ayuda a devolver movilidad a cada vértebra, reduciendo bloqueos y compensaciones del cuerpo

No hace falta practicarlo a diario para notar cambios. Dos sesiones semanales permiten progresar más rápido, pero una clase por semana puede ser suficiente para mantener la salud de la espalda si hay constancia y se aplican los conceptos aprendidos fuera de la colchoneta

Con regularidad y buena técnica, esta práctica puede ayudar a prevenir y aliviar molestias, además de mejorar la postura y el bienestar general