La crisis migratoria que se desató entre jueves y viernes en Ceuta dejó una imagen de colapso en una ciudad de poco más de 83.000 habitantes, incapaz de absorber la llegada de más de 60.000 personas en tan poco tiempo. En el balance de la travesía murieron al menos 67 personas

El episodio coincide con un momento de especial sensibilidad diplomática. Apenas unos días antes, Pedro Sánchez había viajado a Argelia para reunirse con Abdelmadjid Tebboune en una visita oficial orientada a abrir una nueva etapa en la relación bilateral

También reaviva el recuerdo de lo ocurrido en 2021, cuando unas 8.000 personas, entre ellas 1.500 menores, entraron en Ceuta tras la acogida en un hospital de La Rioja del entonces líder del Frente Polisario, en pleno choque con Marruecos por el Sáhara Occidental

Retorno forzado y frontera blindada

Este sábado continúa el traslado de jóvenes marroquíes desde Castillejos a sus ciudades de origen. Autobuses organizados por las autoridades marroquíes recogen a grupos de menores y jóvenes que esperan desde la madrugada para regresar

Las personas que entraron en Ceuta encontraron una ciudad cerrada, sin recursos básicos para alojarlas, alimentarlas o atender sus necesidades más inmediatas

La frontera entre Marruecos y Ceuta está protegida por una doble valla de seis metros, además de alambre de espino, sensores, focos, cámaras y vigilancia continua en ambos lados. A ello se suman patrullas marítimas. Ahora, además, se prevé incorporar una barrera marina que facilite la repatriación inmediata de quienes la crucen

Rabat apenas se pronuncia

La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, afirmó que la situación no era deseada por su país y pidió que quienes habían cruzado la frontera regresaran a Marruecos. Añadió que el gobierno quiere una inmigración ordenada y segura

Más allá de esa declaración, Rabat no ha ofrecido una explicación detallada sobre cómo pudo producirse un movimiento de esta magnitud en menos de 48 horas. En un primer momento, las autoridades apuntaron a supuestas mafias de trata, aunque sin concretar cómo habrían facilitado una salida masiva de estas características

Fuentes gubernamentales españolas citadas por distintos medios sostienen que una movilización así no habría sido posible sin el conocimiento previo de las autoridades marroquíes

Una lectura política del conflicto

En paralelo, una publicación marroquí próxima al poder ha atribuido la crisis al estatus de Ceuta y Melilla. Según esa tesis, ambas ciudades deberían “reintegrarse” en Marruecos por razones geográficas, demográficas y de sentido común

Ese planteamiento presenta a Ceuta como una ciudad española “incrustada” en suelo marroquí y defiende que la continuidad de esa situación es insostenible. La argumentación pasa por alto, sin embargo, la realidad que describen muchos de los jóvenes llegados a la frontera: desempleo, frustración económica y ausencia de oportunidades

La propia nota sostiene que la solución pasa por la “restitución” de ambas ciudades como territorio marroquí, pese a que la soberanía española sobre Ceuta y Melilla cuenta con respaldo internacional y no es considerada una situación colonial por la legislación vigente