La movilidad eléctrica empieza a ganar terreno en la Argentina, aunque todavía representa una porción mínima del mercado. En ese contexto, el taxi aparece como uno de los primeros sectores donde el cambio podría notarse con más claridad, tanto por el ahorro económico como por el menor impacto ambiental

Hace unas semanas, un grupo de 50 taxistas de la ciudad de Buenos Aires participó de pruebas con autos 100% eléctricos para evaluar su desempeño en condiciones reales de trabajo. La experiencia dejó buenas impresiones entre los conductores, que destacaron el silencio, la respuesta del motor y el confort de marcha

Menor costo por kilómetro

Uno de los principales atractivos de estos vehículos está en el gasto operativo. En una comparación entre un Dolphin Mini y un Toyota Yaris naftero, se calculó que el eléctrico consume alrededor de $25 por kilómetro, mientras que el modelo a combustión ronda los $1500

Si se toma como referencia un valor promedio del kWh de $150 en Buenos Aires, una carga completa costaría $6480 y permitiría recorrer unos 380 kilómetros. Con ese cálculo, el costo por kilómetro baja a $17, aunque en un uso realista se ubica entre $20 y $25

Beneficios fiscales y menores peajes

En la ciudad de Buenos Aires, los autos eléctricos están exentos de por vida del pago de patentes. Además, no abonan peajes si cuentan con Telepase, una ventaja adicional para quienes trabajan todos los días con el vehículo

Para taxis y remises, también hay líneas de crédito preferenciales del Banco de la Ciudad destinadas a vehículos híbridos y eléctricos, con el objetivo de acelerar la renovación de flotas

Una red de carga todavía en expansión

Para que la transición sea viable, la infraestructura debe crecer al mismo ritmo. En la ciudad ya funcionan 48 estaciones de carga eléctrica en espacios públicos, mientras que en todo el país hay más de 260 puntos de carga abiertos, operados por distintas empresas

A esa red se suman unos 1500 cargadores privados instalados en viviendas, edificios y barrios cerrados. Aunque todavía falta expansión, el mapa de carga empieza a mostrar una base suficiente para que la movilidad eléctrica deje de ser una promesa y se convierta en una opción concreta para el trabajo diario

El atractivo no pasa solo por el ahorro. También hay una mejora en la experiencia de viaje: menos ruido, menos vibración y una circulación más silenciosa que cambia la relación entre el auto, los pasajeros y la ciudad