Un sismo de magnitud 2,6 fue registrado en Estados Unidos. El movimiento tuvo una profundidad de 6,408 kilómetros y su epicentro se ubicó 57 kilómetros al sur de Whites City, en Nuevo México
El fenómeno ocurrió en un país con amplias zonas expuestas a la actividad sísmica. La costa oeste concentra uno de los mayores riesgos por su cercanía con el cinturón de fuego del Pacífico, una región de intensa actividad sísmica y volcánica
Una amenaza extendida por el territorio
Las zonas montañosas del centro del país también pueden verse afectadas por sismos. Un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos estima que cerca del 75% del territorio estadounidense podría experimentar terremotos dañinos en el futuro
Washington DC, Filadelfia, Nueva York y Boston figuran entre las áreas incluidas en esa zona de riesgo. California, Alaska y Hawái mantienen el mayor potencial de afectación
En California, San José, Vallejo y San Diego se encuentran entre las ciudades con mayor riesgo debido a la presencia de fallas geológicas capaces de generar ondas sísmicas
Cómo se produce un sismo
Un sismo es un movimiento brusco de la corteza terrestre provocado por la liberación repentina de energía en el interior del planeta. La causa más común es el desplazamiento de las placas tectónicas
Cuando las placas chocan o se deslizan, la fricción acumula tensión. Al liberarse, esa energía produce vibraciones que se propagan por las rocas y llegan hasta la superficie
En el uso cotidiano, “sismo” puede referirse a cualquier movimiento de la tierra, sea leve o intenso. Se habla de terremoto cuando las ondas alcanzan una fuerza capaz de causar daños y víctimas