En menos de una semana, tres camiones cisterna quedaron involucrados en distintos operativos antidrogas y expusieron una modalidad de traslado que volvió a encender las alertas de los investigadores: el uso de vehículos de transporte de combustible para mover cocaína hacia el área metropolitana de Buenos Aires

El procedimiento más reciente ocurrió en Santiago del Estero, donde un camión que había salido de un galpón en la zona oeste de Salta fue seguido durante un amplio despliegue de vigilancia. El vehículo fue interceptado en Tintina y, tras la inspección, se hallaron 446 kilos de cocaína ocultos en la carrocería. Luego se allanó una vivienda en Salvador Mazza, donde se secuestraron US$65.000 y teléfonos celulares

Una ruta bajo seguimiento

La investigación había detectado el movimiento del rodado desde un depósito cercano a la Circunvalación Oeste de la capital salteña. Según reconstruyeron los investigadores, allí llegó una camioneta vinculada al principal sospechoso y, poco después, el cisterna salió rumbo al interior del país. El seguimiento continuó hasta Santiago del Estero, donde finalmente se concretó la intervención

Por ese hecho, la Justicia federal dictó prisión preventiva por seis meses para dos hombres acusados de integrar la maniobra de transporte

El antecedente inmediato en Santa Fe

Menos de siete días antes, en Rafaela, otro operativo había dejado al descubierto dos camiones cisterna con patente boliviana. Allí se secuestraron 388 kilos de cocaína durante un control sobre la ruta nacional 34. En una primera revisión aparecieron mochilas con droga en la cabina de uno de los vehículos, y luego se detectó otro cargamento en el segundo rodado que circulaba algunos kilómetros detrás

El destino final de esa carga también era el mercado del conurbano bonaerense. El total del decomiso fue valuado por autoridades nacionales en una pérdida estimada de unos US$9.000 millones para las organizaciones narco

Una técnica que se repite

Los investigadores sostienen que esta forma de ocultamiento responde a una lógica regional de mayor sofisticación: aprovechar la estructura hermética de los cisternas para dificultar la detección, incluso frente a perros entrenados. En este caso, aun así, las señales del can detector permitieron avanzar con el corte de partes de la carrocería y confirmar la carga ilegal

El patrón no era nuevo. En mayo ya se había descubierto otro camión cisterna con casi 113 kilos de cocaína en el norte de Salta. Con ese antecedente, los organismos de seguridad empezaron a seguir con más atención una ruta de acopio y traslado que arranca cerca de la frontera, pasa por zonas de resguardo en el sur salteño y continúa hacia el centro del país

Con los tres procedimientos, las fuerzas federales secuestraron 834 kilos de cocaína en total. La suma equivale, según cálculos oficiales, a una pérdida cercana a los US$15 millones para la estructura logística detrás de los envíos

Además de la magnitud del cargamento, otro dato llamó la atención de los investigadores: en esta serie de operativos no apareció la marca habitual que suele identificar a cargamentos de gran volumen, lo que refuerza la hipótesis de que nuevos grupos están disputando la provisión y el transporte de la droga