WASHINGTON.- El satélite ruso Kosmos-2612 se aproximó durante varios días al ICEYE-X36, una nave comercial estadounidense que proporciona imágenes de alta precisión a Ucrania. La distancia entre ambos llegó a reducirse a unos 200 metros antes de que el aparato ruso cambiara de órbita y comenzara a alejarse

El episodio fue interpretado como una aproximación orbital deliberada, no como un cruce casual. El satélite ruso alternó posiciones por delante y por detrás de la nave estadounidense antes de iniciar una retirada controlada

El Kosmos-2612 empezó a acercarse el 30 de septiembre. El 16 de octubre se encontraba a menos de cinco kilómetros del ICEYE-X36 y, hacia el final de esa semana, alcanzó la distancia mínima registrada. El domingo por la noche pasó a una órbita ligeramente más alta, una modificación que alteró su velocidad relativa. Para el lunes por la tarde, los dos objetos ya estaban separados por más de 250 kilómetros

El ICEYE-X36 no realizó maniobras para apartarse. Sin embargo, este tipo de aproximaciones puede obligar al operador de un satélite amenazado a modificar su trayectoria, gastar combustible y acortar la vida útil de la nave

Un satélite de utilidad militar

ICEYE desarrolla sistemas de radar capaces de obtener imágenes detalladas de la superficie terrestre durante la noche y bajo condiciones meteorológicas adversas. Desde 2022, la compañía coopera con Ucrania, que recibió uno de sus satélites y acceso a datos de su constelación

Esas imágenes pueden servir para seguir movimientos de tropas, localizar equipamiento militar y evaluar daños en el campo de batalla. Una interrupción del servicio podría afectar las capacidades de inteligencia ucranianas

ICEYE confirmó que monitoreaba la situación, pero no atribuyó públicamente una intención concreta a Rusia. El Kosmos-2612, cuya función no fue informada por Moscú, forma parte de un grupo de seis satélites lanzados en abril mediante un cohete Soyuz. Los otros cinco aparatos también son observados por su posible capacidad de realizar maniobras similares

Una competencia que se extiende en órbita

Especialistas consideran que Rusia pudo haber buscado inspeccionar la nave, interferir con sus sistemas o exhibir su capacidad para amenazar activos espaciales occidentales. También se evalúa la posibilidad de que se hubiera considerado una acción más agresiva y luego se desistiera

En mayo, cuatro satélites rusos, entre ellos el Kosmos-2612, ya habían sido señalados por aproximarse a una nave occidental no identificada públicamente. En otro episodio, la empresa ICEYE debió ajustar la órbita de uno de sus satélites ante maniobras rusas

La situación se inscribe en una competencia estratégica más amplia. En marzo de 2025, cinco satélites chinos realizaron ejercicios coordinados de aproximación en órbita baja. Las grandes potencias también desarrollan recursos físicos, electrónicos y cibernéticos para interferir, inutilizar o destruir sistemas rivales

Estados Unidos reconoció recientemente que dispone de armas de control espacial desplegadas en órbita, aunque no detalló sus características. El acercamiento al ICEYE-X36 muestra cómo una maniobra entre dos objetos puede convertirse en una señal de presión dentro de la creciente militarización del espacio